Los movimientos de Cornejo, la ilusión de las “viudas” y el efecto Portezuelo

Ilustración: Gabriel Fernández
Ilustración: Gabriel Fernández

El senador nacional se concentró en Mendoza y alentó las especulaciones sobre su futuro. La posibilidad de usar el dinero de Portezuelo para un plan de obras alternativo es una gran tentación. Y también una poderosa arma electoral para que el oficialismo pueda estirar su permanencia en el poder.

“Cornejo ya se decidió. Vuelve”. La novedad, en boca de un hombre del poder, de trato frecuente con el ex gobernador, sonó convincente y no necesitaba más aclaración. El aludido había desistido de su incursión nacional y priorizado una nueva candidatura provincial en 2023.

Esa afirmación está respaldada por una sucesión de hechos que parecen convertirla en irrefutable. También por decisiones externas que impulsan en la misma dirección. No hacen falta palabras, basta ver los movimientos, dicen en la política.

El primer hecho es que Sergio Marinelli, identificado con el sector del senador nacional y elegido por él hace cinco años como superintendente general de Irrigación, fue confirmado en el cargo por Rodolfo Suárez.

Luego vino la “intervención legislativa”: dos de las figuras más cercanas a Alfredo Cornejo desde sus tiempos de intendente en Godoy Cruz, Martín Kerchner y Diego Costarelli, quedaron al frente de los bloques de senadores y diputados oficialistas. Una jugada similar a la previa de 2015: copar los bloques con su gente.

La “agenda” de las últimas semanas es otro dato. El ex gobernador hizo base en Mendoza y pareció dejar de lado el posicionamiento nacional.

La cuenta de Twitter de Cornejo lo refleja: acumula opiniones sobre temas provinciales. El viernes, expresó un contundente rechazo a la liberación de un detenido gravemente enfermo, cuestionó al garantismo y recordó logros de su gestión.

También en esa red social publicó fotos de su participación en la asunción de concejales radicales. Desde Luján a Maipú, pasando por Guaymallén y San Carlos. El líder junto a la tropa.

Hay otro dato que los rumores del oficialismo mencionan como clave para que Cornejo decida una nueva postulación a gobernador el año próximo: el confirmado, aunque aún no escrito, laudo de Alberto Fernández en contra de Mendoza por Portezuelo del Viento.

Que no se haga esa represa implica que el próximo gobernador podrá cortar las cintas y licitar la mayor parte de las obras que se financiarán con esos U$S 1.023 millones.

La mejor forma de asegurarse un lugar en la historia provincial y el escenario más temido por el peronismo, en manos de Cornejo.

Una última razón que suma “porotos” al plan retorno, aunque por la negativa: la escasa incidencia en la opinión pública nacional que ha logrado el mendocino. Su nombre rara vez es incluido en las encuestas y mencionado entre los principales referentes de Juntos por el Cambio. Parece destinado a figurar en el pelotón.

“Acá lo espera una provincia con superávit y una torta de plata para hacer obras, más la posibilidad de que le toque convivir con un gobierno nacional del mismo signo. La tentación es muy grande”, enumera uno de los funcionarios que alienta el regreso.

Sí, pero no

El “operativo retorno” es liderado por el gobernador Suárez, a quien como ya se ha dicho le evitaría muchos dolores de cabeza. Desde la pérdida anticipada de poder a meterse en una disputa por la elección del sucesor.

Sus principales aliados paradójicamente son las “viudas” de Cornejo: aquellos funcionarios leales a él que mantuvieron su cargo con el cambio de gestión, pero que han visto recortado su poder y extrañan los “buenos viejos tiempos”. Son ellos los que se ilusionan con cada señal que creen detectar. El deseo los puede.

Tal vez detrás de esa expectativa de Suárez y las “viudas” haya otra razón: ningún otro dirigente radical encarna hoy un proyecto de poder concreto que pueda contenerlos y guiarlos. Tadeo García Zalazar, que aparece como el candidato natural, evita dar señales contundentes. Ulpiano Suárez se retrajo antes de avanzar.

El más desembozado en cuanto a sus ambiciones es el intendente lasherino Daniel Orozco. Justo el que menos posibilidades tiene: ninguno de los dos “jefes” lo apoyará. Con Suárez ha tenido siempre una relación tirante y nunca fue del núcleo cornejista.

Pero como los hechos mandan, el sábado hubo uno que pareció ir en contra de todos los previos: el senador nacional faltó a la Fiesta de la Ganadería. Un encuentro que ha devenido en tribuna radical, pero una vidriera al fin que nadie con pretensiones electorales quiere desperdiciar.

¿La razón? Viajó a Buenos Aires por la mañana para asistir a un almuerzo con el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, faro intelectual del liberalismo, en la casa de Mauricio Macri. Un encuentro exclusivo al que el ex presidente sólo invitó a una decena de dirigentes. El mendocino se sentó a la mesa junto al escritor.

Así, después de que parecía que iba en una dirección, el ex gobernador viró. “Va a seguir hasta último momento sin definirse, especulando”, resume uno de los que más lo conoce.

Ese “último momento” es el 22 de abril, cuando deberán inscribirse las candidaturas para las desdobladas elecciones provinciales. Tal vez no se estire tanto, pero difícilmente la definición será antes de la Vendimia.

Cornejo mantiene una secreta esperanza de pelear espacios en la Nación basado en una presunción: la opinión pública y el escenario cambiarán notablemente en los próximos meses. “Van a pasar muchas cosas”, le ha dicho a su pequeño círculo de confianza para justificar su posición.

La instalación prematura, de hecho, juega en contra en este contexto. Lo está padeciendo Horacio Rodríguez Larreta, que parecía más firme hace un año. Lo puede padecer Javier Milei, cuya figura y discurso ya no serán tan novedosos el año próximo.

La relación de Cornejo con Macri se ha afianzado en los últimos meses. Claramente las coincidencias sobre lo que viene son mayores con los halcones que con las palomas. De cómo se resuelva esa disputa conceptual en Juntos por el Cambio también depende en parte su futuro.

En su por ahora infructuosa incursión porteña, el mendocino ha sumado una aliada impensada: Beatriz Sarlo. La respetada intelectual lo pondera en cada entrevista que da. Lo extraño es que no se conocen.

La clave del futuro

Así como el dinero de Portezuelo es el señuelo que muchos creen podría convencer a Cornejo de volver a postularse a la gobernación, es también la única esperanza que tiene Mendoza, en este contexto, en este momento, de dar un salto que hace rato no da. De su buen uso dependerá.

A los U$S 1.023 millones hay que sumar lo que anualmente se destine del presupuesto a obras y también lo que puedan financiar organismos internacionales. Una potente arma productiva y también electoral.

Suárez será quizás quien menos pueda usufructuar ese dinero extra. Aunque la definición inicial del Plan B le servirá para transitar con algún objetivo la etapa final de su mandato. Igual, viendo lo ocurrido, él ya se da por satisfecho con no haber adjudicado la obra, pese a las presiones para que lo hiciera que le llegaban del PJ, de Omar de Marchi y hasta de algunos de sus colaboradores.

“Si he tenido un acierto en mi vida, fue no adjudicar”, le dijo el martes último a un ministro, tras el discurso presidencial en La Pampa.

El Gobierno tiene un “banco” de proyectos por U$S 400 millones. Pero no todos ellos se harán. Dependerá de la priorización que se defina una vez que Fernández ponga por escrito la decisión que anunció.

Eso implica que será el próximo gobernador, y no Suárez, el que terminará asignando y usando la mayoría de esos recursos extraordinarios.

Eso era precisamente lo que quería evitar el peronismo mendocino. Y por eso instaba a Suárez a adjudicar Portezuelo aun cuando no estuviera el laudo. Si hasta antes del anuncio del Presidente se intuían con escasas posibilidades de ganar en 2023, ahora saben que las chances son nulas.

Por eso, Suárez volvió a sobreactuar enojo en la Fiesta de la Ganadería hablando de la decisión “contra Mendoza”. Cada alusión al Gobierno nacional sirve al oficialismo para hundir más al PJ local y disimular sus muchas falencias.

En este escenario, los efectos del arbitraje pueden extenderse incluso hasta la elección de 2027: un gobierno que invierta U$S 200 millones por año en obras tiene casi asegurada la continuidad. ¿Ciencia ficción? El peronismo cordobés, cuyo modelo mira con atención la hegemonía radical mendocina, se mantiene invicto desde 1999.

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