El oficialismo libertario daba muestras de haber retomado la iniciativa política en el Congreso. La aprobación inicial en Diputados de la quita de subsidios al gas en varios territorios, incluyendo a Mendoza, a excepción de Malargüe, demostró solidez y unificación de criterio para votar, disimulando diferencias coexistentes puertas afuera del Parlamento.
Ese empuje repercutió favorablemente en los mercados y en el plano internacional le volvió a dar al gobierno de Milei la imagen de mando para seguir encarando las reformas prometidas.
Sin embargo, el tema se frenó en el Senado, en el que varias provincias a través de sus representantes aliados al oficialismo pusieron objeciones que no habían planteado en Diputados. Y hasta la jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich, aceptó escuchar reclamos de distritos llamados a perder el beneficio. Y nada menos que en pleno invierno si los tiempos para aplicar la modificación coincidían.
En la ex ministra de Seguridad el gobierno nacional deposita mucha confianza. Por eso accedió a la estratégica ubicación en el Senado presidiendo la bancada oficialista. Sin embargo, la apertura al diálogo con el asunto del gas sorprendió a muchos y quedó la sensación de que no pudo torcer la voluntad de los que, como los mendocinos Suárez y Juri, insinuaron modificar la postura que el radicalismo mendocino había tenido días antes en Diputados. Extraño, pero razonable en lo práctico. En política suele haber tiempo para revisar una posición. Beneficio de la bicameralidad, por otra parte.
Pero lo que más revuelo generó fue la polémica decisión gubernamental sobre la nominación de la abogada María Verónica Michelli para integrar el Tribunal Oral Federal 3 de La Plata. La profesional, de buenos antecedentes, es cuñada del periodista de investigación Hubo Alconada Mon, del diario La Nación, que tuvo en su agenda nada menos que el caso $Libra, que involucra a la familia presidencial.
Luego de que el Poder Ejecutivo amenazara con retirar el pliego de la abogada Michelli, finalmente el Senado aprobó por amplia mayoría su nominación, aunque se destacó el voto en contra del sector de senadores libertarios, con excepción de Bullrich, que terminó absteniéndose.
Otra situación turbulenta del oficialismo nacional que también colocó a la senadora Bullrich como protagonista, esta vez al borde de un quiebre con la Casa Rosada. Finalmente, el presidente Milei logró que ella no renunciara a la conducción del bloque oficialista, pero nadie sabe con absoluta certeza cómo quedó la relación. Porque, en definitiva, la decisión de no borrar con el codo lo firmado previamente provenía del propio titular del Poder Ejecutivo. Y no está dicha la última palabra, porque en el Gobierno insisten con el rechazo a la doctora Michelli incluso más allá del voto afirmativo que le dio el Senado. Extraño y prácticamente inédito.
Los tiempos de Cornejo
Pasando al clima partidario de nuestra provincia, a su regreso de Inglaterra el gobernador priorizó referirse a la desenfrenada carrera preelectoral con la mira en la Gobernación, lanzada por varios de sus ministros, el intendente de la capital mendocina y los libertarios que pretenden que Petri sea el candidato a la sucesión de Cornejo.
Dijo el titular del Ejecutivo local que a muchos meses aún de la nueva cita electoral “no creo que el ciudadano medio tenga la cabeza puesta en quiénes son los candidatos”. “Creo que es mucho más relevante lo que pase con el agua, con el sistema cloacal, con la seguridad y con la economía, que es el principal problema que señalan todas las encuestas”. “… se apresuran todos los que están planteando candidaturas”. Sentencias de Cornejo.
Parece estar en lo cierto el gobernador, lo que no significa en absoluto que no le interese el tema electoral. Tal vez su mayor inquietud pase por ver cómo ordena paulatinamente la llegada con chances de por lo menos uno de sus ministros. Un panorama bastante parecido al que se le presentó en 2019, aunque en aquella oportunidad el liderazgo de su espacio aquí era muy grande y no había un inesperado competidor, como terminó resultando Luis Petri. Rodolfo Suárez fue una salida oportuna, como podría llegar a serlo la de Ulpiano Suárez en esta instancia.
¿Arranca o no arranca?
Aunque reiterativo, hay que señalar que el justicialismo mendocino no logra, y parece no intentar mucho, salir de su actual aislamiento y así relativizar su participación en la discusión provincial trascendente. El PJ ha quedado limitado a la administración de los departamentos que conduce y así a respaldarse en el liderazgo que puedan ejercer los jefes de cada jurisdicción. En la mayoría de los casos, con proyecciones en el plano provincial bastante discretas.
Ya se sabe que sobresale entre los intendentes el maipucino Matías Stevanato, de valorada gestión en un distrito conducido por el peronismo desde 1983, pero aún con mucha indefinición, o demasiada prudencia, con respecto a los pasos a dar desde el punto de vista de la proyección electoral que posee.
Además, como ya se ha venido señalando, la división fuerte, casi al estilo de enemistad, entre el kirchnerismo y lo más tradicional del PJ provincial genera un quiebre aun mayor en el plano legislativo y dificulta cualquier plan que se pretenda encarar pensando en las todavía lejanas elecciones de 2027.
Se insiste con el poder de decisión y de arrastre que surja en los próximos meses desde la estratégica provincia de Buenos Aires. No son pocos los que esperan que todo el PJ, hasta el identificado con Cristina Kirchner, termine acordando con el gobernador Kicillof, para que éste pueda encarar lo que le falta, que es salir a reconocer y conquistar territorios provinciales en muchos casos liderados por “caciques” de no fácil seducción.
* El autor es periodista. [email protected]