Como una patriada independentista

El gobierno nacional necesita el respaldo de los gobernadores presentes en Tucumán para viabilizar en el Congreso las reformas de esta nueva etapa.

Periodista

El presidente Milei encabezó el acto patrio de Tucumán pronunciando un discurso en el que definió los éxitos políticos hasta ahora conseguidos por su gestión como la base de sustentación de una suerte de refundación argentina, comparable a las históricas gestas independentistas, incluyendo la liderada por José de San Martín.

Por ello llamó a su presidencia gestora de un “cruce de los Andes económico”, ya que los argumentos libertarios parten de una decadencia de cien años de declive por prácticas económicas populistas. También mencionó que el avance se asemeja “a una especie de segunda independencia”.

Todo fue expresado ante 13 gobernadores que llegaron hasta Tucumán para participar del acto. Ahora, cabe preguntar si le alcanzará al oficialismo nacional para lograr sus objetivos políticos contar con el respaldo de ese grupo de gobernadores y la influencia que ejercen en el Congreso. Los asistentes a la vigilia por la celebración de la independencia en algunos casos han venido respondiendo en forma pareja a las principales reformas del gobierno y eso quedó reflejando en las bancas legislativas.

Pero a dos años de aquella foto que oficializó la firma del Pacto de Mayo, también en Tucumán, muchas expectativas han cambiado en virtud del ajuste fiscal, al que adhiere la mayoría de los fotografiados, pero que a la vez les genera inconvenientes en sus respectivas administraciones por la baja del reparto coparticipable a raíz de una recaudación de impuestos con altibajos.

Esta nueva traba vuelve a generar algún fastidio entre los habituales aliados. Es así como poquísimos son los convencidos de la eliminación de las primarias. Y la variante de una nueva suspensión, como ya ocurrió el año pasado, aparece como parche en medio de una reforma política que no puede fracasar, porque se encuentra entre los temas que evalúan desde el exterior los que quieren darle crédito a la administración de Milei como garantía de inversión en el país.

Entre los aliados, como el macrismo, muchos sostienen que no se puede retroceder dejando de lado las PASO para reinventar mecanismos que desacreditaron la política. Incluso, el argumento del costo que significan para el Estado las primarias es discutido, partiendo de la base de que todo aquello que sustenta al sistema democrático debe tener sus recursos adecuados. Polémico, pero argumento al fin.

Y la variante de una eventual no obligatoriedad del voto (se transformarían en PAS, sólo primarias abiertas y simultáneas) también es mal mirada; en algunos casos los aliados consideran que ese recurso solamente fomentaría más el internismo que se pretende erradicar con una PASO bien entendida.

En nuestra provincia el panorama es distinto, por lo menos hasta ahora. El gobernador Cornejo definió con claridad que no es su intención promover alguna reforma con respecto a las PASO locales.

Bueno es recordar que las primarias provinciales se rigen por leyes que cada una de las jurisdicciones dictó para adoptar, en su momento, el modelo nacional. No son todas. Mendoza es uno de los siete distritos que fijó por ley sus primarias.

Conociendo de antemano el desconcierto de macristas y otros sectores con respecto a la idea de modificación del sistema por parte del gobierno libertario, Alfredo Cornejo pudo haber testeado a tiempo que aquí no hay consenso suficiente para dejar en el olvido las primarias. Y si hubiese alguna moción, probablemente provendría de algún sector partidario minoritario. No hay riesgo a la vista en caso de debate legislativo.

Y manteniéndose firme la alianza entre Cambia Mendoza y La Libertad Avanza continuar con las primarias locales genera un escenario muy interesante para resolver la candidatura a gobernador. Están los que imaginan a Luis Petri compitiendo contra el sector de los “delfines” de Alfredo Cornejo, entre los que no está hoy el intendente Ulpiano Suárez, probablemente el mejor posicionado entre los radicales y de buen trato con el Ejecutivo.

Mientras tanto en el Congreso los expedientes legislativos de proyectos clave comienzan a acumularse nuevamente. Entre ellos, el de la modificación del régimen de subsidios para las denominadas zonas frías del país, que también se trabó en el Senado luego de la media sanción en Diputados por reacciones que llegaron desde algunas provincias, que en la ruta entre ambas cámaras reflexionaron sobre la inconveniencia de la medida, como pasó aquí, en Mendoza.

Es otro de los desafíos que debe pilotear Patricia Bullrich como referente del bloque libertario del Senado, que se encuentra con desacuerdos no previstos, como el de los mendocinos Rodolfo Suárez y Mariana Juri, que tienen en carpeta reformas para tratar de dejar dentro del régimen a las zonas de Mendoza que quedarían sin cobertura.

Las cuentas son prioridad

A varios intendentes, por no decir a todos, los que más les preocupa en estos momentos es el equilibrio de sus cuentas municipales. La crisis es fuerte y, como ocurre generalmente, mucha gente se ve obligada a pagar con prioridad los servicios que pueden ser cortados, dejando para un momento posterior los impuestos patrimoniales y las tasas municipales.

Esa complicación se les presenta a las administraciones departamentales. Por eso no sorprende, aunque sí alarma, que en los últimos días la comuna de Maipú se haya sumado a la de Capital con una fuerte reducción de erogaciones.

El intendente de Maipú, Matías Stevanato, bajó un 20% los cargos políticos en la municipalidad a su cargo, sumándose a otro ajuste, el la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza, que había dispuesto no hace mucho congelar salarios de jerarquizados durante varios meses. Además de estas medidas a las que se ve obligado, Ulpiano Suárez sigue manteniendo una prudente distancia política con el gobierno nacional en varios aspectos.

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