12 de julio de 2026 - 00:05

Institucionalidad y desarrollo

“La Constitución sin jueces independientes es un papel. Con jueces dependientes, es una mentira”. Esta frase de Joaquín V González sigue la tradición republicana, que en la Argentina en numerosas provincias es una ficción”.

Presidente de la Academia Argentina de la Historia

La “Armada Brancaleone” que llegó al gobierno en los últimos comicios presidenciales se ha entregado a lo que denostaba y acusaba de corrupción en las redes y en el discurso, nunca en donde corresponde, en la justicia. Insulto, descalificación, agravio es la marca de Mile, propio de los que no están en condiciones de afrontar un debate que mostraría sus falencias culturales.

La designación del nuevo jefe de Gabinete, un político profesional, termina con el ciclo cuyo símbolo fue el discurso inaugural en la plaza del Congreso, pero de espaldas al palacio legislativo.

En este político profesional busca la alteración de las normas vigentes en los comicios nacionales para perturbar a la oposición y su posibilidad de competir. Una de las maneras de afectar al sistema democrático es el cambio constante de las reglas de juego y que en este gobierno se caracteriza por afectar la participación ciudadana, como le hemos visto con la reforma del decreto 222/ 2003, que establecía mecanismos más transparentes y participativos para la nominación de ministros de la Corte Suprema, las restricciones a la información pública, los ataques a los medios de prensa.

Para los hermanos gobernantes, el problema de Adorni no es que este personajillo no podía demostrar cómo adquirió propiedades y mejoró su nivel de vida en dos años con un sueldo bajo, sino de la prensa que mostraba las pillerías de este tipejo. Prensa sin censura y justicia independiente son claves para que la sociedad enfrente las arbitrariedades del poder que se agudizan siempre en estos gobiernos populistas que se creen fundacionales y redentoristas.

Las vacantes en el Poder Judicial ofrecen una oportunidad para un salto de calidad en la justicia o en acentuar la complicidad con el poder de turno, no solo de los gobiernos sino también de corporaciones que se perciben impunes, como vemos en estos días con los escándalos de corrupción de la dirigencia de la AFA.

Para mejorar la calidad se impone la implementación sin demora de la propuesta de reforma del proceso de selección en el Consejo de la Magistratura. Con el sistema actual se estafa la credibilidad ciudadana, la mayor parte de los postulados son los peores y solo los nombran para satisfacer pedidos de los gobernadores, que buscan impunidad y de los propios magistrados que están formando una casta con esposas, hijos, familiares de sangre y políticos a cambio también de impunidad para la corrupción. El juez Martínez de Georgi lo deja en claro con su actuación en el caso Libra, la estafa que contó con la complicidad de los hermanos gobernantes.

El Poder Judicial independiente surge de la idea de controlar y morigerar al poder. Sostenía James Madison en los debates por la redacción de la Constitución de los Estados Unidos que “la acumulación de poder en las mismas manos puede definirse como la definición misma de tiranía”. Hamilton, que participó con Madison en la redacción de esa constitución y en la publicación de “El Federalista”, sostiene la designación vitalicia de los jueces para que no dependan de presiones políticas ni elecciones. El Judicial es el poder “menos peligroso” porque carece “de espada y de bolsa”. Su fuerza es la Constitución. También ven en la Justicia la protección de los derechos individuales evitando que “las mayorías aplasten a las minorías”.

Decía Madison: “Si los hombres fueran ángeles, no haría falta gobierno. Si los ángeles gobernaran a los hombres, no harían falta controles internos ni externos al gobierno”

Estas ideas influyeron en nuestros constituyentes. Benjamín Gorostiaga, que es el verdadero redactor de la Constitución de 1853, muy distinta al borrador de Alberdi, y primer presidente de la Corte Suprema, sostenía que sin independencia de la justicia no existe la república. En varios escritos y fallos sostuvo que la Corte era “el intérprete final” de la Constitución. Si el Congreso o el presidente se excedían la Corte debía decirlo, se trata del control de constitucionalidad-

“La Constitución sin jueces independientes es un papel. Con jueces dependientes, es una mentira”. Esta frase de Joaquín V González en el Manual de la Constitución sigue esa tradición republicana que en la Argentina en numerosas provincias es una ficción. En algunas, los integrantes de sus Tribunales Superiores han llegado a cambiar sus fallos ante un llamado del gobernador, como si estuviéramos en los tiempos preconstitucionales cuando estos, además de permanecer décadas en el poder, eran señores de vida y haciendas.

Si a esto le agregamos que les dan a estos caudillos los jueces federales, el estado de derecho en gran parte del país es una ficción. No es casual que esto coincida con menor desarrollo económico relativo en esas provincias.

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