Un obstáculo para todos

El tema Adorni también pasa a tener relevancia política en provincias cuyos gobiernos tienen contacto firme con la Nación, como ocurre con Mendoza. No es que el funcionario cuestionado pueda constituir un motivo de ruptura, pero nadie duda de la incomodidad que produce, como la frialdad observada cuando vino a la provincia.

El gobierno nacional está atravesando el conflicto político más difícil de su gestión a raíz de la situación de Manuel Adorni. El jefe de Gabinete agitó las aguas con su aparición televisiva reciente, en la que admitió haber mentido previamente con respecto a su patrimonio.

Omitir declarar aproximadamente medio millón de dólares que supuestamente había obtenido con criptomonedas, entre otras inconsistencias, hizo que volvieran críticas fuertes, como la de Patricia Bullrich, que volvió a cargar contra él públicamente diciendo que el jefe de Gabinete más que un error tuvo “una omisión ética”, agigantando el malestar en el seno del espacio oficialista.

El conflicto es grave para el oficialismo porque prácticamente ningún sector aliado del Congreso está en condiciones de seguir respaldando iniciativas del gobierno a raíz del escándalo del jefe de Gabinete.

En ese sentido el documento con el que el Pro de Mauricio Macri cerró la semana hábil fue de una contundencia demoledora. “Presidente, los que estamos apoyando el cambio queremos que usted defienda el cambio y no a Adorni”, expresó el macrismo en su posteo.

No quedan dudas, por otra parte, de que la incómoda situación puede contribuir a la caída en la imagen presidencial que marcan encuestas en general. Son números que algunos consideran aislados ante la lejanía de la próxima elección, pero que también pueden marcar una tendencia si una porción importante del electorado muestra algún tipo de desencanto con respecto a la promesa de erradicación de la corrupción de la vieja casta política, con la que el actual gobierno sostuvo el plan de ajuste que prometió y encaró. Puede ser un cachetazo a la buena fe de muchísimos ciudadanos.

El caso está instalado en el Congreso y de esa manera habrá dificultades, otra vez, para que el oficialismo pueda motorizar proyectos estratégicos que tiene en carpeta. Sin el respaldo de los aliados todo se vuelve totalmente inseguro y el número de senadores y diputados logrado tras las elecciones últimas resulta insuficiente.

El tema también pasa a tener relevancia política en provincias cuyos gobiernos tienen contacto firme con la Nación, como ocurre con Mendoza. La gestión de Alfredo Cornejo es aliada de La Libertad Avanza aquí y a nivel nacional, en este caso con el apoyo legislativo en los asuntos trascendentes. Cuando se habla de la quita de aval político de aliados se hace referencia, prácticamente, a Pro y radicales de provincias.

No se puede indicar que el caso de Adorni pueda constituir ya un motivo de ruptura, pero nadie duda de la incomodidad que viene produciendo. No hay que olvidar la frialdad observada en el no muy lejano acto de inauguración de “El Quemado”, que vino a presidir en nombre de la Nación justamente Adorni.

De lo que se trata es, ni más ni menos, que de una gravísima irregularidad de parte de quien fue ungido por la Constitución Nacional para llevar a cabo la administración general de país. Imposible no tener en cuenta esa consigna.

Muchos están pendientes

Mientras tanto, en nuestra provincia comienza a inquietar el tema cuando la dirigencia piensa en las elecciones, lejanas aún, es cierto, pero no tanto para los políticos en lo que se refiere a definiciones de candidaturas. Incide la actual indefinición sobre la reforma electoral que el gobierno nacional pretende impulsar por ahora sin éxito. Reforma que incluye el debate sobre la eliminación o no de las PASO.

Nada hace pensar en estos momentos en una ruptura del radicalismo de Cornejo con La Libertad Avanza, lo que no significa que el gobernador no mire con atención la reconfiguración del tablero político que todo proceso preelectoral casi siempre impone. Por ejemplo, hay en marcha una renovación radical de la mano del nuevo titular a nivel nacional, el intendente Leonel Chiarella, que cuenta con el apoyo del gobernador Pullaro y de otros dirigentes de nuevas camadas del centenario partido.

En ello seguramente estará atento el gobernador mendocino, que ya puso las bases para un nuevo intento de proyección nacional a través del centro de estudios denominado Deliberar, abierto en Buenos Aires (CABA) para de algún modo mostrar su modelo local de gestión en el ámbito nacional.

Más allá de la polvareda que en estos momentos levanta Adorni con sus irregularidades aparece la esperada puja por las candidaturas, partiendo de la base de que a la conducción libertaria la seduce la idea de intentar ganar gobernaciones con integrantes de su propia estructura.

En ese escenario juega en nuestra provincia Luis Petri, el dirigente de los Milei mejor posicionado aquí con el que tendría que negociar políticamente el cornejismo para procurar pelear por una continuidad del modelo.

Lo que muchos también tienen en cuenta es que el actual diputado nacional libertario mantiene un pie en el radicalismo, al que siguen perteneciendo sus seguidores y legisladores propios. Es que Petri no sólo está instalado; además, su exitosa incursión fue previa al gobierno de Milei. Su buen resultado en las PASO 2023, en interna con Cornejo, le valió la admiración de Patricia Bullrich, que lo llevó como candidato a vicepresidente por Juntos por el Cambio.

Y quien también está anotado para la contienda es el intendente Ulpiano Suárez, que volvió a ser muy crítico de Adorni en las últimas horas y pretende afianzarse como una alternativa radical al mileísmo sin integrar el núcleo duro cornejista, formado por sus ministros y algunos intendentes.

Muchos pasos que dar tanto en la gestión nacional como en las candidaturas locales que encuentran freno en la piedra en el camino que hoy representa el caso Adorni.

* El autor es periodista. [email protected]

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