«Una democracia es ese sistema de gobierno donde, cuando suena el timbre en plena noche, puedes estar seguro de que es el lechero». (W. Churchill)
La hipocresía está a la vista. Los muertos, los torturados, las desapariciones forzadas, no pueden tener un valor diferente según quién sea el gobierno que las realiza. Resulta insostenible pensar que el asesinato masivo de 5.287 personas está bien si el que lo lleva a cabo es el Gobierno Revolucionario del Socialismo del Siglo XXI de Chávez y Maduro, o que está mal si el que asesina y desaparece ilegalmente a 8.961 personas es la dictadura que presidió Jorge Rafael Videla.
«Una democracia es ese sistema de gobierno donde, cuando suena el timbre en plena noche, puedes estar seguro de que es el lechero». (W. Churchill)
La cita del epígrafe es de una síntesis perfecta. Básicamente, si en democracia ingresa un grupo de policías sin una orden judicial y te llevan por la fuerza a un lugar en donde esos mismos policías -u otros-, luego te torturan, te violan y te matan, lo más seguro es que no estás viviendo en una democracia, sino en una dictadura.
El libro “Nunca Más” fue un verdadero best seller en 1984 y el producto de la profusa investigación que realizó la CONADEP, fundamental para el juicio histórico en 1985 a la Junta Militar que perpetró los crímenes de lesa humanidad entre 1976 y 1983. El autor del prólogo a tan crucial y trágica obra, Ernesto Sábato, decía en dicho prólogo: “… Desde el momento del secuestro, la víctima perdía todos los derechos; privada de toda comunicación con el mundo exterior, confinada en lugares desconocidos, sometida a suplicios infernales, ignorante de su destino mediato o inmediato, susceptible de ser arrojada al río o al mar, con bloques de cemento en sus pies, o reducida a cenizas; seres que sin embargo no eran cosas, sino que conservaban atributos de la criatura humana: la sensibilidad para el tormento, la memoria de su madre o de su hijo o de su mujer, la infinita vergüenza por la violación en público; seres no sólo poseídos por esa infinita angustia y ese supremo pavor, sino, y quizás por eso mismo, guardando en algún rincón de su alma alguna descabellada esperanza…” (Este prólogo fue suprimido en las ediciones posteriores a 2004 por el gobierno de N.Kirchner). El informe de aquella Comisión -que el peronismo no quiso integrar- llegó a la conclusión de la existencia de 8.961 desapariciones, número que luego fue ampliado ante la existencia de más testimonios.
La Doctora Michelle Bachelet, es una médica, dos veces presidente de la República de Chile, hija del General de Brigada de la Fuerza Aérea de Chile, Alberto Bachelet, secuestrado, torturado y asesinado por el régimen de Augusto Pinochet. Michel Bachelet, junto a su madre, fueron encarceladas y torturadas en 1975 hasta lograr el exilio en la entonces Alemania Oriental. Bachelet siempre perteneció y ostentó con orgullo su filiación política al partido socialista de Salvador Allende. Este hecho -su filiación socialista- no fue un obstáculo para determinar en numerosos y periódicos informes que realizó como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, y tras una rigurosa investigación que, en Venezuela, entre el 2016 y 2018, se produjeron 5.287 muertes sin juicios previos, precedidos de torturas, a manos de autoridades civiles y militares. Su filiación socialista no fue un obstáculo para determinar que, en Venezuela, entre dichas fechas, las instituciones del Estado pusieron en práctica una estrategia “orientada a neutralizar, reprimir y criminalizar a la oposición política…”. No le impidió su ideología decir que “…desde 2014 se producen en Venezuela asesinatos, torturas, tatos crueles, violencia sexual, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas…”
La hipocresía está a la vista. Los muertos, los torturados, las desapariciones forzadas, no pueden tener un valor diferente según quién sea el gobierno que las realiza. Resulta insostenible pensar que el asesinato masivo de 5.287 personas está bien si el que lo lleva a cabo es el Gobierno Revolucionario del Socialismo del Siglo XXI de Chávez y Maduro, o que está mal si el que asesina y desaparece ilegalmente a 8.961 personas es la dictadura que presidió Jorge Rafael Videla.
* El autor es escribano público.