14 de marzo de 2026 - 00:15

La política de reality y el silencio de los "cristales"

Del nefasto "algo habrán hecho" que la última dictadura en Argentina usaba cual mantra, al "todos los políticos son iguales" de los jóvenes de la hoy llamada generación de cristal, ha pasado casi una vida; exactamente cuarenta y dos años de democracia que parecen desembocar en un abismo de formas un tanto vacías.

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La política de reality y el silencio de los "cristales"

Copete o bajada:

Del nefasto "algo habrán hecho" que la última dictadura en Argentina usaba cual mantra, al "todos los políticos son iguales" de los jóvenes de la hoy llamada generación de cristal, ha pasado casi una vida; exactamente cuarenta y dos años de democracia que parecen desembocar en un abismo de formas un tanto vacías.

Ventanita para poner en medio del texto:

"No es que no se muestren preocupados por su futuro, pero a diferencia del nihilismo de otros tiempos, estos jóvenes sí creen que hay un mañana, aunque miren con profundo escepticismo este presente vertiginoso".

Rubén Valle

Periodista. Secretario General de Redacción de diario Los Andes. [email protected]

Texto de la nota:

Como bien señala Isabel Coixet, la cultura del esfuerzo ha sido sustituida por la cultura de la visibilidad, donde no importa lo que se haga, sino cuántos te ven. Esta lógica del espectáculo explica, en gran medida, por qué casi el 70% de los jóvenes dice tener poco o ningún interés en la política. Un resultado un tanto cantado, ¿no? Porque hay que decirlo, qué le ofrecen hoy los políticos-casta y los políticos anticasta recién llegados al redil, más allá de una puesta en escena vergonzante.

Por caso, el discurso del presidente Javier Milei en la inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso fue precisamente eso: ordinario. Con gestos y lenguaje barrabrava, su intervención tuvo más de pirotecnia verbal de reality show que de esperado mensaje de mandatario, mientras que, desde las bancas, los gritos e insultos de la oposición y de militantes variopintos completaban un cuadro más propio de una tribuna que de un recinto legislativo.

"No es que no se muestren preocupados por su futuro, pero a diferencia del nihilismo de otros tiempos, estos jóvenes sí creen que hay un mañana, aunque miren con profundo escepticismo este presente vertiginoso".

Este escenario de crispación es el que analizó -indirectamente- el estudio del Observatorio Pulsar.UBA y la Asociación Conciencia, basado en una encuesta nacional a casi 2.500 jóvenes. Los datos presentan el perfil de un segmento que, si bien no rechaza la política de plano, tampoco la abraza con fervor. La política simplemente no es central en sus vidas ni un tema de conversación recurrente entre sus pares.

No es que no se muestren preocupados por su futuro, pero a diferencia del nihilismo de otros tiempos, estos jóvenes sí creen que hay un mañana, aunque miren con profundo escepticismo este presente vertiginoso. Si bien su interés institucional es bajo tirando a bajísimo, también hay que decir que sus formas de participación se han desplazado hacia causas y luchas específicas como la defensa del ambiente, el activismo por la igualdad de género, los derechos de los animales o el acceso a la salud mental, demostrando que su militancia es temática y no partidaria.

Así lo ratifica el sociólogo español Manuel Castells, quien considera que "hay una ruptura de la confianza. No es que los jóvenes no tengan ideas políticas, es que consideran que la política institucional es un espacio ocupado por una casta que no habla su lenguaje ni entiende la velocidad del mundo digital".

Que la mayoría se informe exclusivamente por redes sociales explica, en parte, esta distorsión de la percepción política o el desinterés por el debate tradicional. Sin embargo, en un gesto de madurez que los adultos parecen haber perdido, estos jóvenes demuestran que la grieta no es un problema generacional: para ellos, las diferencias políticas no separan parejas ni destruyen amistades. Al final del día, lo que vemos es una juventud que ha decidido no ser el público cautivo de un seleccionado de indolentes que lejos están de representarlos.

* El autor es periodista. Secretario General de Redacción de diario Los Andes. [email protected]

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