La necesidad de hábitats naturales en el paisaje rural

Si la tendencia actual no cambia, las especies y los ecosistemas naturales seguirán desapareciendo rápidamente, afectando con ello el bienestar de la población.

La restauración de un 20% de hábitat nativo dentro de paisajes productivos es un objetivo que brinda una oportunidad incomparable para mejorar simultáneamente la biodiversidad.
La restauración de un 20% de hábitat nativo dentro de paisajes productivos es un objetivo que brinda una oportunidad incomparable para mejorar simultáneamente la biodiversidad.

Gran parte de la superficie de nuestro planeta ha sido modificada por actividades productivas como la agricultura, la ganadería y la silvicultura. Estas prácticas impactan seriamente en nuestro entorno, ocasionando muchas veces la desaparición de un gran número de ambientes naturales. Una de las consecuencias más graves que podemos observar en la actualidad es la pérdida acelerada de biodiversidad: nunca, en la historia de la humanidad, existieron tantas especies en peligro de extinción como hoy.

Un reciente estudio científico llevado adelante por el Instituto de Investigaciones en Recursos Naturales, Agroecología y Desarrollo Rural (UNRN-Conicet) junto con investigadoras/es de todo el mundo concluye que, para revertir esta tendencia, es necesario restaurar por lo menos un 20% de hábitat nativo dentro de los paisajes productivos. Esta alternativa puede ser una herramienta fundamental para proteger nuestro patrimonio natural y, al mismo tiempo, potenciar la productividad y la calidad de vida de las personas.

Por el tipo de actividades que sustentan, los paisajes productivos suelen expandirse continuamente, volviéndose cada vez más intensivos y uniformes. Por este motivo, su avance pone en riesgo la biodiversidad que muchas veces es importante para el funcionamiento de los propios agroecosistemas.

La siembra de monocultivos controlados por agroquímicos es un buen ejemplo de este efecto: esta práctica generalmente implica la eliminación de parches de vegetación natural, lo que perjudica a muchas comunidades biológicas y disminuye los beneficios que éstas podrían brindar a los cultivos.

La presión ambiental ocasionada por la actividad humana puede disminuir substancialmente cuando una parte de la superficie terrestre destinada a la producción conserva hábitats nativos restaurados.

A través de los procesos biológicos que ocurren en ellos, estos sitios poblados de vegetación autóctona brindan beneficios tanto materiales como no materiales a las personas. Algunos ejemplos son la mejora de la salud del suelo, la promoción de los servicios de polinización y control biológico (fundamentales para la producción de muchos alimentos), la regulación climática, la obtención de energía y medicinas, y la integración en la labor de tradiciones y culturas asociadas a la naturaleza.

Los hábitats nativos no se convierten en espacios cerrados, sino que pueden ser cosechados o pastoreados, siempre que con ello se ayude a mantener su diversidad. Su restauración puede comenzar con la protección de pequeños remanentes de vegetación natural que de a poco se van expandiendo hasta cubrir un área mayor. Sin embargo, y a pesar de su accesibilidad, son muy pocos los países que han dispuesto objetivos para su conservación. Es importante destacar que la implementación de este enfoque es un proceso progresivo que requiere del acompañamiento de políticas y medidas locales ajustadas al contexto de cada región. La comunicación con los propietarios de las tierras también es clave para lograr una transición exitosa entre métodos.

El mensaje que nos queda es claro: si la tendencia actual no cambia, las especies y los ecosistemas naturales seguirán desapareciendo rápidamente, afectando con ello el bienestar de la población. La restauración de un 20% de hábitat nativo dentro de paisajes productivos es un objetivo que brinda una oportunidad incomparable para mejorar simultáneamente la biodiversidad, la seguridad alimentaria y la calidad de vida de las personas.

(*) En coautoría con la lic. Dulce Sol Gómez Carella.

Fuente: Garibaldi LA., Oddi FJ, Miguez FE, Bartomeus I, et al. 2020. Working landscapes need at least 20% native habitat. Conservation Letters 2020:e12773.

*Universidad Nacional de Río Negro

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