La macro, la micro y tu metro cuadrado

Todos los análisis advierten sobre un creciente malestar en una sociedad que ha dado muestras de una paciencia que pocos imaginaban. El desánimo parece comenzar a dominar a las puertas de un año electoral que, otra vez, parece ser a cara o cruz.

Las cifras no son abstractas, lo sabemos. Detrás de lo que parecen números fríos siempre hay personas, historias, circunstancias, decisiones, consecuencias. Vale repasar, entonces, algunos datos de las últimas semanas que nos ponen en situación.

Una nota de Verónica De Vita, publicada en la tapa de la edición impresa de Los Andes del 7 de agosto, revela que unas 700.000 personas dieron de baja sus planes de asistencia médica por prepagas en los últimos dos años en el país. De ese total, 60% no sólo no volvió a contratar una prepaga, sino que tampoco se afilió a una obra social, es decir, se quedó sin cobertura. Eso impacta en el servicio de salud pública que, en el caso de Mendoza, hizo trepar 50% la demanda de asistencia en sus efectores sanitarios. Una mochila.

Otra nota, en este caso de Sandra Conte, publicada el 18 de agosto en la tapa de la edición impresa de Los Andes muestra que entre mayo de 2025 y el mismo mes del 2026 cerraron 700 empresas formales en Mendoza. Son datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, que toma en cuenta la cantidad de compañías que tienen trabajadores asegurados con ART.

Si el número se lleva al plano nacional impresiona aún más: el cierre de empresas en esos doce meses alcanza a 16.422 firmas, con especial impacto en la provincia de Buenos Aires, Córdoba, CABA y Santa Fe. Según el informe, es el descenso interanual número 27 consecutivo y, en el caso de mayo de 2026, es la baja más fuerte de todo ese período.

Por consiguiente, esto se tradujo en una nueva retracción del empleo registrado que para el mismo mes fue de 12.000 puestos que, medida en términos interanuales, trepa a 110.000 tomando datos de la Secretaría de Trabajo de la Nación. Esto impacta en forma directa en el sistema previsional: se necesita en aporte de unos cuatro empleados para pagar una jubilación promedio, pero, como buena parte de estos puestos caídos como la mayoría de los que se crean son monotributos, se necesita el aporte de 34 monotributistas para pagar la misma jubilación. Otra mochila.

Más conocida es la problemática de la mora en las deudas con bancos y billeteras virtuales. Aunque para el Gobierno nacional que se haya prestado plata con tasas de interés de hasta 1.300% anual se trate de un problema “entre privados”, los deudores ya son 5,8 millones, lo que representa otro triste récord nacional.

Según datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborados con información del Banco Central, la mora acumula diecinueve meses consecutivos de incremento y el índice de incumplimiento alcanza el 7,6%. Más inquietante resulta el comportamiento de los préstamos destinados a las familias, donde la mora llega al 12,3%, muy por encima del 3% de las empresas. En cuanto a la morosidad en las billeteras virtuales y entidades financieras no bancarias, el incumplimiento pasó del 7,3% al 29,6% en un año y medio, superando el pico de la pandemia. Tercera mochila.

Los expertos en economía dirían que estamos en el terreno de la microeconomía, algo así como el derivado de las políticas que se adoptan en la macroeconomía, crucial para las políticas centrales si lo que se pretende es un crecimiento sostenible y de largo plazo.

Lo que pasa con la recaudación de impuestos y tasas en la Nación, las Provincias y los Municipios confirma la tendencia. La caída de ingresos ya hizo que un puñado de comunas de Mendoza tomaran la efectista medida de congelar los sueldos de sus cargos políticos. Una gota de agua en el mar.

A nivel nacional este enfriamiento de la economía, que el Gobierno insiste en no reconocer, le muerde la cola al pretendido superávit fiscal logrado por vía de un feroz recorte de la obra pública y de los subsidios a las tarifas, además del torniquete al gasto en sueldos estatales y jubilaciones que se ajustan por debajo de la inflación.

Serán los economistas quienes deban explicar por qué el índice mensual persiste en el orden de 2%, por qué pese a los incentivos las escasas inversiones se concentran sólo en áreas como minería y petróleo y por qué el riesgo país no baja a niveles que permitan acceder a los mercados internacionales.

Los sucesivos gobiernos de la Argentina montaron un Estado de Bienestar generoso e inclusivo que se ha sostenido con un descontrolado gasto público (financiado con emisión monetaria o endeudamiento externo e interno), un esquema impositivo asfixiante para quienes estaban en blanco, una economía en negro que alcanza a casi 50% de la actividad y una inflación que disimula ineficiencias.

La transición hacia otro sistema implica fuertes reformas y no sólo es un camino lleno de dificultades, sino que tampoco existe un consenso generalizado en transitarlo. Quienes lo proponen no han explicitado con claridad qué estaciones se atravesarán ni cuál es el punto de llegada. Quienes lo resisten, en tanto, amenazan con dar marcha atrás con cualquier reforma. La rigidez ideológica intoxica por derecha y por izquierda.

Mientras, todos los análisis advierten sobre un creciente malestar en una sociedad que ha dado muestras de una paciencia que pocos imaginaban. El desánimo parece comenzar a dominar a las puertas de un año electoral que, otra vez, parece ser a cara o cruz.

¿Quién será capaz de encender esa chispa que vuelva a motivar, a generar expectativas de futuro en tu metro cuadrado de experiencia? Esperanza es la palabra que nadie acierta a pronunciar.

* El autor es periodista. [email protected]

LAS MAS LEIDAS