Los Andes en su edición del 9 de diciembre consigna una opinión de mi apreciado amigo Javier Guardiola, quien señala que la Suprema Corte de la Provincia se convirtió en una institución religiosa. Fundamenta tal aserto en que el art. 8 de la ley 1420 continúa vigente en cuanto a su laicidad, hecho que habría desconocido el fallo de la Sala II del Tribunal en el juicio promovido por el Arzobispado de San Rafael contra la Dirección General de Escuelas. Soy partidario de la educación común que impuso la ley 1420, pero disiento cordialmente con mi amigo Guardiola en lo siguiente:
