8 de junio de 2026 - 00:25

La historia en "futuro": el valor de rescatar 142 años de periodismo

Recuperar nuestro archivo de 142 años de periodismo, el proyecto Los Andes Siempre, no es un ejercicio de nostalgia. El archivo de un papel de larga data no es un cementerio de ideas muertas; es un yacimiento de datos huérfanos que esperan ser rescatados para explicar nuestro presente. Por eso nos pusimos a recuperar.

Vivimos en la era de la saturación bit. En estos tiempos se siente -con una soberbia ingenua- que, si algo no está indexado en un motor de búsqueda, no tiene un filtro de TikTok encima o no fue procesado por una inteligencia artificial, simplemente no existe. El ecosistema digital actual, vía la red de redes, nos bombardea con gigabytes de videos efímeros, hilos que se desvanecen a las pocas horas y respuestas automatizadas de algoritmos que, en el fondo, solo reciclan lo que ya está en la superficie de la web; como un chef que recalienta las sobras y te las vende como alta cocina. En este escenario de espejos, ecos y gatos bailando en loop, corremos el riesgo de perder la brújula de lo verdaderamente auténtico.

Como se publicó hace algunos días, recuperar nuestro archivo de 142 años de periodismo, el proyecto Los Andes Siempre, no es un ejercicio de nostalgia. No se trata de construir un museo para contemplar el pasado con distancia inocua; estamos inmersos en el acto de devolverle a todos información crucial que hoy no se encuentra en ningún otro sitio web. Prácticamente en ningún otro sitio.

Cuando pensamos en archivos centenarios, nuestra imaginación suele viajar a pasillos oscuros, olor a encierro y estanterías confinadas al acceso de unos pocos especialistas que te miran de reojo si respirás demasiado fuerte… La verdadera urgencia de rescatar las páginas de un diario histórico radica en el concepto opuesto: el dinamismo y la democratización del conocimiento. Esas páginas impresas a contrarreloj, entre el ruido de las rotativas y el olor a tinta fresca de décadas pasadas, guardan gran parte de nuestra historia. Lo bueno y lo malo que pasó.

Allí están los debates de fines del siglo XIX, las crónicas de las crisis cíclicas que forjaron nuestro carácter —demostrando que venimos devaluando la moneda y quejándonos del clima desde que usábamos galera—, los anuncios clasificados que muestran cómo vivían, sufrían y soñaban nuestros antepasados, y los datos duros de fenómenos sociales que la memoria colectiva digitalizó a medias o, directamente, olvidó porque no entraban en un tuit. En X, perdón.

El archivo de un papel de larga data no es un cementerio de ideas muertas; es un yacimiento de datos huérfanos que esperan ser rescatados para explicar nuestro presente. Por eso nos pusimos a recuperar.

Republicar este patrimonio es, en consecuencia, un servicio público que excede los límites de una redacción; es una inyección de historia para un entorno digital cada vez más homogéneo, superficial y adicto al clic fácil. El periodismo de archivo nos recuerda que la construcción de la realidad requiere tiempo, contraste y contexto. Al bucear en esas páginas, redescubrimos que los problemas del presente rara vez son nuevos y que las soluciones suelen esconderse en las lecciones que dejamos pasar mientras estábamos distraídos mirando memes.

La digitalización masiva y sistemática de una colección de esta magnitud es, en última instancia, un espejo de alta fidelidad. Al rescatar del olvido esas crónicas, editoriales e imágenes que no sobrevivieron en la memoria de los servidores de Silicon Valley —y que a Mark Zuckerberg probablemente le importen un rábano—, nos reconectamos con la raíz más profunda de nuestra identidad colectiva (incluido todo lo malo y lo bueno que pasó o que se publicó en estas páginas). No lo hacemos por el simple placer de acumular efemérides, sino porque entendemos que la desconexión con el pasado nos vuelve sumamente vulnerables.

Recuperar ese inmenso material de más de 50 mil ediciones papel es la tarea emprendida por Los Andes a través de un grupo de historiadoras y especialistas en archivística y gestión documental de INCIHUSA-Conicet, guiados por Beatriz Bragoni; jóvenes estudiantes que quieren reflejar lo pasado siempre en presente y futuro; periodistas que encontramos en lo que pasó la explicación de lo que ocurre y las pistas de lo que vendrá. Gracias al valioso apoyo de Google y de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa) y Nmedia, hemos asumido la tarea de digitalizar y poner en valor este medio histórico. Con técnicas archivísticas modernas siguiendo la ruta de la gran transformación operada en archivos, bibliotecas o museos por el giro digital

Al final del día, el esfuerzo por recuperar cada línea, cada fotografía y cada página guardada durante más de un siglo cobra su sentido más hondo cuando comprendemos que el gran valor de la historia no es lo que pasó, sino lo que nos pasa mientras la descubrimos.

* El autor es secretario de redacción de diario Los Andes. [email protected]

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