25 de julio de 2026 - 00:35

En la Argentineta, la economía sigue marcando la cancha

Más allá del lógico y casi generalizado descontento, son los fríos números los que certifican que no se trata solo de un estado de ánimo o un sesgo político a la hora de evaluar hacia dónde va la Argentina. Existe la sensación de que ese gol salvador, al estilo de lo visto recientemente contra Egipto o Inglaterra, nunca llega.

Son los menos, pero que los hay, los hay. Son aquellos que, lejos de disfrutar los logros de la Selección Argentina en el Mundial, sostienen que la gente (esa entelequia) se «distrae» con el fútbol y sus espejitos de colores, en lugar de preocuparse por la realidad (esa otra entelequia) del día a día. ¡Como si se pudiera!

Dejando atrás el fenómeno de la Scaloneta, lo cierto es que a la contundencia del presente en la Argentina no la derrota ni un gol sobre la hora. No hay alargue ni penales que pongan en caja a la economía, que siempre juega su propio partido. Nosotros, más espectadores que jugadores de cancha, todavía seguimos el índice de inflación como se sigue capítulo a capítulo una apasionante novela turca.

Una vez más, una encuesta, con todo lo parcial y discutible que sea como método, muestra la temperatura de la «Argentineta». Realizada por el Laboratorio y Observatorio de la Opinión Pública (LOOP) de la Universidad de San Andrés, la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública revela que la preocupación ciudadana se centra en dos rubros íntimamente relacionados: el trabajo y el sueldo. Variables que, hoy por hoy, se imponen sobre la inflación, la corrupción, la salud o la inseguridad, ítems que solían encabezar este tipo de sondeos.

La incertidumbre por el empleo se lleva el 38 % de los votos, en tanto que los bajos salarios alcanzan un 35 %. En esa misma línea, y como sustento a las «sensaciones y percepciones», un fuerte 56 % grafica que los argentinos consideramos que la situación del país sigue empeorando en comparación con el año pasado. La insatisfacción neta respecto al rumbo del país se eleva al 68 %, mientras que la satisfacción persiste estable en un 30 %.

Más allá del lógico y casi generalizado descontento, son los fríos números los que certifican que no se trata solo de un estado de ánimo o un sesgo político a la hora de evaluar hacia dónde va la Argentina. Existe la sensación de que ese gol salvador, al estilo de lo visto recientemente contra Egipto o Inglaterra, nunca llega.

Según el Indec, la tasa actual de desocupación se ubica entre el 7,5 % y el 7,8 % de la Población Económicamente Activa. Esto significa 1,6 millones de personas en todo el mapa nacional. Del otro lado del camino está el pluriempleo como recurso para llegar a fin de mes. Tener más de una ocupación para cubrir el costo de vida se mantiene en niveles históricamente altos: más de un millón y medio de trabajadores tienen más de un empleo, lo que representa el 12,2 % del total de las personas ocupadas.

Obvio, no son todos los números disponibles para pasar en limpio la realidad laboral en el país. Son solo algunos, los básicos, como para entender por qué el trabajo y el salario simbolizan hoy esa incómoda piedra en el zapato. Mientras la macroeconomía se florea como el mediocampo de España, en el llano todavía somos Chile viéndolo por la tele.

* El autor es secretario general de redacción de diario Los Andes. [email protected]

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