La escuela primaria estaba en la esquina de Pellegrini y 1° de Mayo en Villa Hipódromo, a media cuadra de mi hogar de entonces.
Recuerdos de la Escuela primaria República del Perú en Mendoza y de la efeméride de la independencia del Perú, acontecida el 28 de julio de 1821. A lo cual se le agrega simbolismo Inca sobre la gesta Libertadora, la Independencia del Perú, el protagonismo indígena y la hazaña de su principal gestor, Don José de San Martín.
La escuela primaria estaba en la esquina de Pellegrini y 1° de Mayo en Villa Hipódromo, a media cuadra de mi hogar de entonces.
Mis padres colaboraban con la Cooperadora y mi papá en alguna ocasión fue su responsable, época en que sortearon un camión usado para sustentar lo necesario en la escuela.
La escuela estaba rodeada por una propiedad con salida a dos calles. Allí vivía uno de los amigos de infancia, Arturo, con quien armábamos a escala las “empanadas” de carrera de entonces y construíamos pistas de rodaje para estos “bólidos” en un lote cercano. Aquella propiedad albergaba una gomería y siempre miraba con sorpresa al hermano de Arturo, Miguel, con su mameluco impregnado de caucho. Me parece que mucho después fueron relevantes concesionarios de automóviles.
Siempre jugábamos en el barrio con Oscar, más tarde piloto de la Fuerza Aérea, que, en su viaje de egresados, tuvo la suerte de abordar el avión que no desapareció en América Central.
Chiqui también era vecino. Mayor que nosotros admirábamos su uniforme del Liceo Militar, mientras usábamos sus juguetes, que él ya miraba con desdén. Con el tiempo siguió la tradición familiar y aún persiste la fábrica de pastas que creó.
Con el tiempo se sumó a la escuela mi hermana Mabel y, ya viviendo en nueva casa en la vecina Villa Marta, veníamos a clases caminando y, en invierno, con el “maridito” de brasas encendidas, pues de calefacción en la escuela, casi nada por aquella época.
Escuela con campana, que al movedizo compañero Silva le encantaba tañir. Su recompensa era salir de la clase y llamar a recreo, hasta el día del tragicómico hecho de quedar colgado como en gancho carnicero. No fue buena la ocurrencia de colocar un alambre al badajo e incurvarlo en la punta. El avispado Silva debía saltar para alcanzar el alambre…
También Mariano era compañero de escuela y de barrio, más tarde médico, a quien miraba con cierta envidia porque en los actos del colegio, a él, rubicundo muchacho, le tocaba hacer de Atahualpa, el Yupanqui Inca.
A la escuela ingresé rindiendo libre primero infantil para salvar el desfasaje por el mes de mi nacimiento. Me prepararon las señoritas Godoy, vecinas de casa, que junto con mi madre se rieron siempre de mi respuesta en el examen ante la pregunta de la señorita Violeta sobre la pareja del Paraíso. En esa época se trataba la religión en las escuelas. Para ayudarme la maestra me dijo Evita y …. Por supuesto respondí Perón. Eran esos tiempos.
Por qué aparecía Atahualpa, supremo en el Estado Inca a la llegada hispánica, y cuándo: pues en el acto por la Independencia del Perú, cada 28 de julio.
Claro la escuela era y es la República del Perú.
Esto son parte de recuerdos personales, de niñez. Ahora bien, que ya graduado en Historia y doctorado en Prehistoria me dedicaría al estudio de los Incas.
Recientemente estudiamos dos keros –vasos ceremoniales de madera- incaicos del Noroeste de nuestro país –La Rioja-(.https://revistas.uned.es/index.php/ETFI/article/view/43182)
Como es de estilo, leí mucha bibliografía y al hacerlo me encontré con un kero peruano que no conocía, aunque fuera conocido por muchos: el llamado Kero de la Independencia.
Se encuentra en el Museo de la Cultura en Lima y me pareció una muy buena expresión de la relación con nuestros hermanos peruanos, uniendo la manifestación simbólica indígena con San Martín, la emancipación y, para nosotros, con el prócer de Mendoza, de Argentina y Suramérica.
Los keros incaicos, durante la dominación hispánica cambiaron su fisonomía de corte trapezoidal y boca ancha –troncocónicos-, a otra de copa con pedestal, manteniendo el tipo de boca.
De raigambre andina, como es por ejemplo su presencia como vasos de cerámica en la cultura Tiahuanaco del altiplano boliviano, se hallaban muy difundidos en la cultura Inca, siendo usados de a pares en las libaciones ceremoniales, con bebidas como la chicha de maíz, incluso la aloja de algarroba.
En las crónicas hispánicas de la época de la conquista, hay referencias a la presencia de los vasos de madera, keros –qiru, madera en quechua-, en los almacenes –collcas- incaicos.
Esos vasos se manufacturaban con vegetales leñosos, madera dura de distintos géneros y especies, propios del área andina, incluso de la vertiente oriental de los Andes. En nuestro caso, los dos keros del noroeste de Argentina que estudiamos con el auxilio de distintas especialidades demostraron que fueron hechos en madera de algarrobo y la datación radiocarbónica de esa madera arrojó un resultado concordante con la dominación incaica de esta parte del Collasuyo, que incluye el NOA y Cuyo. La cronología fue de la segunda mitad del siglo XV de nuestra Era, coincidente con la época de dominación incaica regional.
Dos keros incas, de madera y en miniatura, también tienen en su ajuar de capaccha o sacrificio ritual dos de los tres cadáveres inhumados en el Volcán Llullaillaco de la Provincia de Salta. Conservados por el frío, en la actualidad se preservan en el Museo de Arqueología de Alta Montaña de esa Provincia.
Todos esos keros indígenas están grabados o grabados y pintados a partir de la dominación hispánica, con iconografía, simbología cuyo significado van desentrañando paulatinamente los especialistas.
Con el advenimiento hispánico en los Andes, siglo XVI, la iconografía va cambiando, se introduce o se amplía el uso de la laca –resina- incrustada en los bajorelieves de la decoración, con policromía, cambiando la fisonomía con la prohibición de los keros luego de la revolución de Tupac Amaru II en 1780, pasando, probablemente para disimularlos, a la forma de copas con pie, con la grafía polícroma en escenas, con mejores posibilidades de comprensión.
¿Y qué hay del kero llamado de la Independencia?
Con posible procedencia del Cuzco y un solo ejemplar pequeño, no los dos similares con que se acompañaban las libaciones por parejas, la copa se encuentra en un Museo limeño como dijimos.
Puede otorgarse fecha de realización y/o uso porque representa un hecho que pudo figurarse después del 28 de julio de 1821: allí aparece representado un militar con el uniforme de oficial de alto rango del ejército patriota, azul y blanco, pisando con su bota a un caído militar español, en clara referencia, se interpreta, al Libertador General San Martín, victorioso sobre el enemigo colonial.
El oficial americano sujeta la bandera peruana roja y blanca con una mano, mientras la otra sujeta el sable; mientras que, al soldado u oficial realista, rendido, le acompaña la roja hispánica.
Completan la figuración, entre otros, la imagen atribuida a la Libertad, con el gorro frigio, al estilo de la Marianne, ícono de la Revolución Francesa, más lo que sería un animal, quizás un león, también a los pies, símbolo también de derrota hispánica; mientras sobrevuela la escena lo que se interpreta como una falcónida y asoma un sol, iconos que se ligan a la tradición inca.
La bandera peruana del kero la creó San Martín en 1820 y fue reemplazada en su apariencia, no en sus colores, por otra en 1822.
Más allá de las interpretaciones, que dan lugar a discusiones, se acepta la manufactura indígena, su probable cronología y que la representación apunta al relevante triunfo independentista y la permanencia de los valores indígenas, de fuerte raigambre incaica.
No lejos del Museo del kero de la independencia se encuentra el Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, patrocinado en su creación por San Martín en 1822, en cuyo salón de actos una grande y emotiva pintura de principios del siglo XX muestra a San Martín, de espaldas, dirigiéndose al pueblo de Lima durante la proclamación de la Independencia Peruana en 1821.
Cuánta historia en común argentina/peruana, mendocina/peruana: cuánta reminiscencia y evocaciones a partir de aquella antigua y actual Escuela República del Perú.
* El autor es Arqueólogo. Fue alumno de los años ´50 en la Escuela República del Perú.