4 de septiembre de 2026 - 00:30

La elección del Secretario General de la ONU:  un funcionario de mayor prestigio internacional para una organización cuestionada.

La elección del Secretario General de la ONU es importante no por lo que pueda hacer la persona elegida, sino por lo que representa. El Secretario General funge como la cara visible de aquello que muchos creen debe o debería ser ámbito de la política mundial: la democracia, la justicia, el diálogo, la cooperación, etc.

Continúa el proceso de elección del Secretario General de la ONU, con una segunda votación informal de sondeo en el Consejo de Seguridad del organismo, que deberá culminar en enero próximo con su designación.

Los verdaderos decisores, las cinco grandes potencias del Consejo con derecho a veto (EE.UU., Rusia, China, Francia y el Reino Unido), están analizando y sondeando las capacidades y aptitudes de los candidatos para su designación. Se está seleccionando un funcionario de mayor prestigio internacional, para una organización cuestionada.

El perfil técnico o político del candidato, su género (hay varias mujeres en la lista) o su condición latinoamericana (según una regla no escrita el próximo secretario debe ser de esta región), creemos, no resultarán determinante. La negociación entre los grandes se decantará por el candidato más inocuo o favorable para sus intereses nacionales.

Sí, lo dicho antes, resulta algo obvio, debemos preguntarnos cómo se llegó a esa situación. La naturaleza de la organización internacional y la realidad del mundo actual, creemos, explican lo que sucede.

La ONU nació en 1945 con fines y alcances muy amplios. Es la única organización internacional de carácter universal. La paz mundial y los derechos humanos, son sus ejes centrales.

Precisamente, esos son los principales temas que ponen en jaque a la organización y siembran dudas de su necesidad y eficacia. Las guerras y la violación de los derechos fundamentales de los seres humanos se suceden por todo el orbe.

La génesis de las Naciones Unidas explica, más que el descrédito, su inconveniencia actual. La organización galvaniza una estructura de poder determinada, nacida para ordenar el caos y desolación post Segunda Guerra Mundial. Aunque también, las potencias se cuidaron de darle a aquella organización una apariencia democrática, al dotarla de una “asamblea general” que funciona como foro de discusión y deliberación mundial. Pero la materia, la política internacional, ya no encaja en el molde.

También inciden cuestiones más concretas y técnicas. Por ejemplo, el desfinanciamiento de la organización y el retiro de los EE.UU., su mayor aportante, de algunas de sus agencias especializadas; el descrédito de las élites y/o burocracias internacionales, investidas de privilegios e inmunidades, etc.

Desde otro nivel de análisis está en duda la diplomacia clásica y el multilateralismo como mecanismo de gobernanza mundial, cuya máxima expresión son precisamente las Naciones Unidas.

Entonces ¿Sirve para algo la ONU?. Creemos que sí, pero en aquellos ámbitos más concretos y tangibles, como la asistencia humanitaria, ayuda al desarrollo, dialogo intercultural, cambio climático, codificación del Derecho Internacional, etc. Aquellos ámbitos comprendidos en todo el “sistema de Naciones Unidas”, es decir sus agencias especializadas, cuyos mayores beneficiarios son los medianos y pequeños países.

La elección del Secretario General de la ONU es importante no por lo que pueda hacer la persona elegida, sino por lo que representa. El Secretario General funge como la cara visible de aquello que muchos creen debe o debería ser ámbito de la política mundial: la democracia, la justicia, el diálogo, la cooperación, etc.

Por ello, ese funcionario está revestido del mayor prestigio y relevancia internacional. Entonces, como última “mise en scène” y para salvar las apariencias, el Consejo de Seguridad someterá al elegido a la Asamblea General, para su aprobación, para dotarlo de la “mayor legitimidad democrática”.

* El autor es especialista en relaciones internacionales.

LAS MAS LEIDAS