Fenómeno barrial y mundial a la vez

Milei se burla de los que lo consideraban un mero fenómeno barrial, ya que ahora -Trump mediante- ha devenido un fenómeno mundial. Sin embargo, para consolidarse en ese nuevo rol, debería -antes que nada- alejar para siempre de su lado a amigos rateritos del pasado barrial como Mauricio Novelli, el del libragate. O dejarse de empoderar a chantas insignificantes como Manuel Adorni.

"La naturaleza humana no cambia.... empeora", solía decir un viejo amigo escéptico de la capacidad de mejora de las personas. Según la filosofía de mi amigo, o se avanza o se retrocede, ya que mantenerse estático es otra forma de retroceder. Si tal apotegma lo complementamos con otro más conocido: "la cabra siempre al monte tira", nos encontraremos con el principal problema psicológico (pero de consecuencias eminentemente políticas por el lugar que hoy ocupa) de Javier Milei. Porque cada vez que da un paso adelante, luego da dos pasos atrás. Cuando le va mal se asusta y llama en su apoyo a los que antes insultó, pero cuando se recupera se agranda y vuelve a insultar a todos los que llamó. Pese a sus ínfulas de devenir un estadista, siempre se le desliza (sobre todo por la boca) ese estilo de matoncito de barrio que parece consustancial a su naturaleza. Y naturaleza que no cambia.... empeora.

Si a eso le sumamos el hecho evidente de que su hermana Karina hoy comparte el poder presidencial con él, encontraremos las claves de los inconvenientes (auto infringidos) que frecuentemente le acaecen a nuestro libertario. Porque el objetivo político exclusivo de Karina es que su hermano se quede, a mediano plazo, él solo con todo el poder (no tanto, quizá, por una ambición desmedida, sino porque para ella nadie es de confiar).

No obstante, la realidad de estos dos años y pico demuestra que a Milei le fue mejor siempre que se dejó acompañar por gente que sabe más o que tiene más experiencia que él o Karina.

1) Ganó las PASO porque Sergio Massa le dio toda la estructura puesto que el candidato del peronismo creyó que, aportando recursos de gran cuantía a la campaña de Milei, le quitaría votos al macrismo, con lo cual él ganaba seguro. Pero el que pasó por el medio no fue Massa sino Milei, porque los vientos conducían para su lado.

2) Luego Milei ganó el ballotage muy bien por el gran apoyo que le dio Mauricio Macri.

3) Después, pudo sacar leyes cuando se alió con los gobernadores mientras que cuando se puso a competir con ellos para intentar avanzar partidariamente sobre sus dominios territoriales, no sacó ninguna ley. Además, estuvo a punto de quedarse sin el pan y sin la torta. Sin leyes y sin gobernabilidad.

4) No obstante, en ese, su peor momento, ganó las elecciones de medio término por el apoyo excepcional que le dio Donald Trump.

5) Por último, lo mejor de su gestión de gobierno la está haciendo con gente que viene de la presidencia de Macri o de partidos tradicionales. No con los que llegaron con él.

Mientras que, cuando no quiere compartir nada con nadie, le va en general horrible. Porque se termina apoyando en advenedizos, aventureros, oportunistas, marginales de la propia casta, rateritos de quinta categoría. O en los viejos amigos previos a su meteórico ascenso, los "muchachos de mi barrio" como diría Palito Ortega. Que son, precisamente los que le están ocasionando los problemas de gobernabilidad que cada tanto tiene.

En dos palabras, por sí solo, con su Armada Brancaleone propia, Milei jamás logró nada. O, mejor dicho, perdió mucho.

1) El libragate estalló a las tres horas de haberse puesto en funcionamiento con el apoyo explícito de Milei. Es que su viejo amigo, Mauricio Novelli, es un raterito, no un especialista serio en las criptomonedas, por lo cual le presenta chantas de afuera como él, tal cual lo es Hayden Davis, quien creyó que podía manejar como títeres a Javier y Karina, lo que, en cierta medida, en algún momento logró. Porque les supo vender el buzón. Novelli y Davis, dos cripto chantas absolutos armaron un affaire que cada día complica más al presidente.

2) Lo de discapacidad estalló porque el amigo de Milei, entonces titular de la Andis, Diego Spagnuolo, se dejó grabar desde un lugar público mientras acusaba a los gritos a Karina y los hermanitos Menem porque supuestamente no le daban "su parte". Acá estamos frente a un raterito frustrado, pero que desde su insignificancia gestó una sospecha trascendente que salpicó las más altas cúpulas del poder político

3) Lo de Manuel Adorni explotó por permitirle ascender a las máximas jerarquías gubernamentales, incluso por encima de profesionales de primer nivel como Patricia Bullrich o Santiago Caputo, a un pícaro, periodista mediocre y funcionario más mediocre aún. Un mero arribista de undécima categoría que apenas ascendió un poco en la escala política, como todo advenedizo, "se la creyó" y entonces de inmediato empezó a ir construyendo su propia "movilidad social ascendente", esa que hoy (y desde hace mucho) la clase media solo puede lograr desde la política, no desde el trabajo, la educación, el esfuerzo y el mérito, como se hacía en la Argentina de antaño. Gracias a la política le consiguió laburo (y clientes) a su mujer, se compró una casita en un country exclusivo y empezó a viajar en jets privados. Reiteramos, se la creyó. Y armó un escándalo bárbaro básicamente porque le dieron un cargo un millón de veces superior a su valía personal, política y de todo cualquier otro tipo.

Aún es temprano para saber si estas irregularidades incipientes fueron promovidas desde los máximos niveles del poder político (como en forma desproporcionadamente mayor cuantitativamente hablando hacían los Kirchner) pero hubiera o no participación intencional en las correrías de los rateritos por parte de los Milei, los rateritos no pueden sino hacer lo que hicieron si se intenta gobernar con ellos. Está en su naturaleza. No solo delinquirán, sino que lo harán de un modo tan torpe que les estallará el intento de delito en la cara en el mismo momento en que lo están haciendo, o los descubrirán a los pocos días.

Que el libragate haya volado por los aires a las tres horas de haberlo promovido Milei o que el "cripto amigo" Mauricio Novelli se haya querido comprar un BMW, un rólex y una mansión en un country a cuenta de lo que ganaría con la moneda virtual que le haría promocionar al presidente y que además lo contara todo por teléfono, no son obras de profesionales del robo sino de chantas demenciales. Mejor dicho, lo demencial es que estos rateros accedan al nivel presidencial.

O sea, es incompatible querer ser un fenómeno mundial amigo del político más poderoso del mundo y salir en la tapa de Time, mientras por el otro lado se deja la política casera en manos de una hermana absolutamente inexperta en las lides políticas que, como desconfía de todos los que tienen algún poder propio (incluso dentro de su mismo gobierno), se la pasa jerarquizando a personajes sin poder propio alguno como Adorni o los mismos primitos Menem (otros dos arribistas que lucran "vendiendo" su apellido).

De seguir proliferando los Novelli-Davis, los Spagnuolo, los Adorni, el fracaso está asegurado. Con sus trapisondas cuantitativamente insignificantes (insistimos, siempre en comparación con la corrupción estructural kirchnerista) se pueden armar escándalos de magnitudes colosales. En un gobierno sin mucho más sustento que la propia persona del presidente, como es el actual, aún trapisondas menores pueden generar consecuencias superlativamente mayores.

Por lo tanto, Señor presidente, para devenir usted fenómeno mundial, o siquiera líder nacional, necesita, entre otras tantas cosas, dejar de lado a los amigotes de esos tiempos cuando con sus excentricidades usted era apenas un fenómeno barrial o comentarista exhibicionista de la tevé chismosa. Porque ellos quieren colgarse de su fama y poder tan rápidamente adquiridas, haciendo dudosísimos negocios personales igual de rápidos, aunque sean de menor cuantía.

En síntesis, Señor presidente, usted debería abandonar para siempre, al menos en las cosas del poder, a los viejos amigos de su etapa barrial, o a los que aún recién conocidos, actúan con la misma lógica de los viejos. Y ponerse a gobernar con los que saben, la mayoría de los cuales están fuera de LLA, en particular ahora que se ha demostrado con creces lo que en el fondo siempre se supuso: que cuando se entra en política, en casta se transforman todos.

* El autor es sociólogo y periodista. [email protected]

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