13 de diciembre de 2025 - 00:10

Elvira Calle y mis recuerdos mendocinos

El reconocido diplomático español rememora su paso por Mendoza y, en, particular, su relación con la licenciada Elvira Calle, quien presidía la Academia de Ciencias Sociales cuando él ingresó como miembro de la institución, treinta años atrás.

Próximamente se cumplirán treinta años de mi ingreso en la prestigiosa Academia de Ciencias Sociales de Mendoza como académico correspondiente, con el discurso "La leyenda negra del diplomático".

La presidía la inolvidable Licenciada Elvira Calle, con el mismo buen hacer con el que había llevado el diario Los Andes -hoy 142 años de periodismo, un título modélico- que fue mi periódico de cabecera durante los cuatro años, 1994-98, que fungí como cónsul general de España, donde fui voluntario por mi relación y afecto con la República Argentina (yo venía de cónsul general en Córdoba, ciudad que supuso la primera visita a Argentina del entonces Príncipe de Asturias, por la que se inclinó el futuro Felipe VI frente al ofrecimiento de Mendoza, que con su espléndida Fiesta de la Vendimia, formuló Octavio Bordón, amigo y prologuista mío), en lo que constituyó una interesante etapa en mi carrera diplomática, en la que he recorrido todos las categorías desde secretario de embajada a embajador, pasando por consejero, cónsul general y ministro plenipotenciario.

La gratísima ciudad de Mendoza, a la que deseo lo mejor, donde conservo excelentes amigos, como los Mastronardi o los Decourges y recuerdo a los fallecidos como la Dra. Domenech, íntima amiga de Elvira Calle, a cuyos pies me pongo simbólicamente. Viví con mi familia (mi hija pequeña María Eugenia es mendocina mientras los dos mayores, cordobeses) frente al Parque Sarmiento, en la casa de los Ortiz Maldonado, me resultó un marco privilegiado para mi carrera literaria publicando varios textos, más de uno de los considerados clásicos profesionalmente.

El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, ha escrito en el prólogo de uno de ellos, "El Embajador Ángel Ballesteros es uno de los diplomáticos que siguen una tradición literaria en el campo de las relaciones internacionales y la ciencia política, al tiempo que contribuyen a ampliar la influencia de España en el mundo, velan por nuestros ciudadanos e intereses en el exterior, y posibilitan que nuestro país contribuya de manera efectiva a la comunidad internacional".

Pues bien, mucho de eso no hubiera sido posible sin el estímulo, vivencial e intelectual, de la capital cuyana y su demarcación consular, San Rafael, San Juan, San Luis, y de los mendocinos, y la laboriosa colectividad española, más el honor de pertenecer a su Academia de Ciencias Sociales.

* El autor es diplomático, escritor y académico.

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