La tragedia reciente en Mendoza, luego de que una automovilista de 82 años protagonizara un siniestro fatal en el parque General San Martín, desató la indignación pública en las redes sociales y reabrió un debate recurrente: ¿hasta qué punto la edad avanzada constituye un riesgo detrás del volante?
La reacción inmediata en ese espacio virtual fue pedir la limitación de la conducción a los mayores de 70 años. Sin embargo, esta respuesta es un reflejo de un profundo prejuicio social que desvía la atención de la verdadera crisis de seguridad vial que afronta la provincia: la imprudencia generalizada, la anomia, y la conducción peligrosa, protagonizada mayoritariamente por conductores jóvenes.
Inmediatamente se apunta a los ancianos como causantes de los siniestros porque, a cierta edad, parecen molestar en una sociedad que exige juventud eterna. Esta estigmatización ignora los datos y se centra en la edad como un factor de riesgo per se. Hugo Fiorens, presidente del Observatorio de Seguridad Vial de Mendoza, fue categórico al respecto en una nota publicada en Los Andes el 4 de noviembre pasado. “Se estigmatiza por la edad”, apuntó. Y disparó: "Los viejos estorban por su andar lento en una ciudad que exige velocidad”.
En el mismo artículo periodístico, Héctor Roitman, perito judicial con 44 años de experiencia en seguridad vial, coincidió en que se trata de un acto de discriminación. “Lo extraño es que, si la señora pasa un semáforo en rojo, el problema sea su edad y no, quizás, la posible transgresión. Hay una discriminación. Estamos atribuyendo a la edad motivos que no son”, planteó el experto.
¿La mujer fue culpable de la lamentable muerte del adolescente de 13 años y de las heridas causadas en su amigo, que permanece internado? De acuerdo a la imputación de la Justicia, sí. De hecho, durante la tarde del pasado miércoles se ordenó su detención domiciliaria ya que se la acusa de haber cruzado con el semáforo en rojo. Sin embargo, no es culpable de estar habilitada a conducir a su edad.
La realidad estadística en Mendoza contradice el prejuicio que señala a la avanzada edad como principal responsable de la tragedia, según el Observatorio de Seguridad Vial de Mendoza. En contraste, el verdadero foco de preocupación reside en la imprudencia que persiste en las rutas y calles mendocinas, una cultura de la transgresión que atraviesa a conductores de todas las edades, pero que impacta fuertemente en los más jóvenes.
Los datos oficiales confirman que la provincia vive una crisis de falta de respeto a las normas. Entre enero y septiembre de 2025, las faltas consideradas “gravísimas”, aquellas que ponen en riesgo la vida, como conducir alcoholizado o sin cinturón, subieron un 11%, como reflejó este diario el último 28 de septiembre. Pese al aumento en los controles de alcoholemia, que crecieron un 11,7%, el problema persiste, con el consumo de sustancias tóxicas y el uso del celular al volante como riesgos graves que raramente se registran en los testeos.
Al ser consultado también en esa ocasión, Fiorens afirmó categóricamente que “el 90% de los accidentes en Mendoza son por causa de los conductores, la transgresión y la anomia”.
Además, el grupo que concentra la mayor cantidad de víctimas fatales en los siniestros son los motociclistas. Según el Observatorio, más del 40% de los fallecidos en 2024 y 2025 fueron usuarios de motos, con una combinación de alto riesgo, vulnerabilidad de los rodados y el incumplimiento de las normas.
Frente al clamor de prohibir la conducción por edad, los expertos explican que la capacidad al volante no se define por el año de nacimiento. Roitman argumenta que, si bien es cierto que con los años se reducen los reflejos, también disminuye la velocidad a la que se conduce.
En lugar de imponer limitaciones discriminatorias, los expertos proponen exámenes más severos y completos para todos.
El problema, entonces, no es la edad, sino el incumplimiento de las normas.
El eje debería estar en controles de salud rigurosos y en castigar la transgresión, independientemente de si el conductor tiene 18, 40 o 82 años.
* El autor es periodista. [email protected]