7 de septiembre de 2025 - 00:10

Dudas razonables y silencios incómodos

Luis Petri no ha tenido mayores expresiones públicas sobre el presunto escándalo de corrupción en el gobierno nacional ni sobre las decisiones para evitar alteraciones cambiarias, ni mucho menos sobre los ataques a la prensa.

El escenario del oficialismo de cara al 26 de octubre se transformó en un cuesta arriba casi inimaginable para sus protagonistas. Y con ello aparecieron complicaciones para la alianza local que conformaron aquí libertarios y radicales que, aun así, todavía están lejos de amenazar la situación privilegiada que hoy tiene en los sondeos de opinión.

La difusión de audios comprometedores atribuidos a un funcionario mileísta sobre supuestos hechos de corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) que alcanzan al círculo íntimo de Javier Milei disparó, en apenas quince días, una sucesión de distorsiones con alcance tanto en el plano político como en el económico, y, por ende, en sus perspectivas electorales.

Y si las sospechas de sobreprecios en los medicamentos para discapacitados acaso no alcanzan como escándalo en sí mismo, esta semana nuevos desvaríos alimentaron la tesis de un gobierno desorientado y lo que es peor, empecinado en seguir autoinflingiéndose heridas.

Censura e intervención

El pedido judicial para impedir la difusión de más audios que se atribuyen ahora a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, así como la denuncia a periodistas y el intento de allanamiento a medios de comunicación es una clara acción intimidatoria, de corte persecutorio, que pretende instaurar la censura previa como modo de protección de aquello que podría ser de interés público, tal como es el accionar de una funcionaria, que además es la hermana del presidente.

Por otra parte, la decisión de intervenir en el mercado cambiario para contener la suba del dólar producto de tanta inestabilidad va en contra del libreto básico de un gobierno que tampoco logró contener la divisa con altas tasas de interés que hicieran más atractivos a los pesos. Y si bien se la presenta como una medida temporal, el parche ideológico de política económica perpetrado da cuenta de la fragilidad en la marcha del programa de estabilización y alimenta nuevas incertidumbres sobre el futuro, con un índice de Riesgo País rondando los 900 puntos básicos.

Como se advierte, ambas polémicas decisiones son apuestas muy fuertes del Ejecutivo, casi desesperadas en un intento de superar la crisis, pero sin dar ninguna explicación sobre el fondo del asunto. ¿Diego Spanougnolo es un mitómano o un sincericida? ¿Tras el desenlace electoral, el Gobierno acelerará su marcha o recalculará sus movimientos en base a la experiencia de estos días? ¿Se respetará la división de poderes y las garantías constitucionales o este proceso se confirma como un autoritarismo de mercado? La inquietud es de toda la sociedad argentina.

Festejo de visitante

Ante tal agravamiento del panorama y la sucesión de especulaciones desatadas, no pasó inadvertida la presencia de Alfredo Cornejo en el escenario de los festejos en Corrientes tras el triunfo del radical Juan Pablo Valdés, hermano del actual gobernador Gustavo (nepotismo mesopotámico) y ambos, flamantes incorporaciones de Provincias Unidas (PU), el espacio de los mandatarios provinciales que pretende explorar una vía racional y de centro entre los extremos que representan el mileísmo por un lado y el kirchnerismo por el otro.

Lo curioso del asunto es que en Corrientes La Libertad Avanza (LLA) no acordó con los Valdés y quedó cuarta, detrás incluso del peronismo. Y que, si bien en Mendoza sí hubo acuerdo, por esas piruetas de la política, Cornejo terminó festejando de visitante una victoria sobre sus socios locales. Un gesto, al menos poco cortés, que sus opositores mendocinos se encargaron de cuestionar.

Un menú de rarezas, que bien incluye al gobernador, con el que todos dan a entender que no se sienten cómodos en sus butacas actuales y que como en el juego de la silla, buscan una mejor ubicación pero sin perder el lugar ya conseguido. El que se mueve más lento se queda afuera.

Es que hay quienes ven también que la presencia de Cornejo allí en Corrientes fue un estudiado primer paso de su próxima jugada tras las elecciones de este año y de cara a la pelea de 2027 donde además se definirá su sucesor. Un guiño táctico que con el tiempo puede cobrar suficiente valor.

Por lo pronto, sólo puede decirse que si el cierre de los frentes y alianzas se hubiera demorado un par de semanas más, probablemente el gobernador (con el diario del lunes y la seguidilla de traspiés nacionales) habría recalculado su decisión de coincidir en la boleta con los libertarios.

Juega callado

La velocidad de la degradación experimentada por el mileísmo en menos de un mes, con derrotas en fila en el Congreso, puso en alerta a los políticos de raza que advierten que es muy probable que las cosas lejos de recuperar el control podrían agravarse.

El problema, cuando este domingo se despeje la dura prueba que suponen para Milei y su gobierno los comicios en provincia de Buenos Aires (lo que -según el resultado- podría incluso intensificar la turbulencia), es el rol que asumirá en campaña Luis Petri.

El ministro y cabeza de lista del acuerdo entre LLA y Cambia Mendoza (CM) no ha tenido mayores expresiones públicas sobre el presunto escándalo de corrupción ni sobre las decisiones para evitar alteraciones cambiarias, ni mucho menos sobre los ataques a la prensa.

Apenas un mensaje en la red social X, que de manera tangencial habla de “desestabilización con fines electorales desde la inteligencia ilegal y el espionaje…”. Todo de acuerdo al relato, pero ninguna alusión al escándalo y las denuncias que investiga la Justicia y sobre las que al margen de la conspiración no hay ninguna explicación oficial.

Es inevitable que, en sus próximas visitas de campaña a Mendoza, Petri tenga que fijar postura sobre asuntos demasiado incómodos para su gobierno como ha quedado demostrado en estas semanas. O tal vez también prefiera el silencio.

Se remarca que la suerte del sanmartiniano va de la mano del presidente quien -como se describe- no atraviesa sus mejores días. Aunque todavía pueda resultar prematuro, no deja de ser pertinente preguntar ¿qué puede ser de la candidatura a gobernador del ministro de Defensa si el contexto nacional no lo favorece o se complica más?

Si bien Cornejo y Petri están ahora en el mismo barco, el de una alianza sellada a puro pragmatismo, el gobernador podrá administrar su exposición y hasta permitirse alguna diferencia con la Nación, o algún reclamo de más fondos como deslizó ante los industriales esta semana. En cambio, el candidato y seguramente futuro diputado nacional, sabe que está atado a la vorágine (a veces incontrolable) que suponen las Fuerzas del Cielo, y que como siempre se supo, es un huracán con capacidad arrasadora, pero también de alto riesgo y potencial autodestructivo.

* El autor es periodista y profesor universitario.

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