14 de junio de 2026 - 00:20

Desconcierto en el primer round universitario

Las elecciones de las autoridades de la UNCuyo, en su primera vuelta, dejaron insatisfacción generalizada en todos los espacios que se presentaron, lo que abre suficientes especulaciones de cara al balotaje.

La primera vuelta electoral en la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) dejó suficientes elementos de análisis de cara a lo que será la definición el próximo 23, cuando finalmente se conocerá el binomio que la conducirá durante el período 2026-2030.

Atravesada por el duro diagnóstico del desfinanciamiento producido en el sistema universitario y científico por Javier Milei, pero también por el debate en torno de la independencia partidaria (para muchos una injerencia capaz de confundir sus objetivos educativos), los claustros se expresaron y establecieron un orden según el voto ponderado que premió a unos y postergó a otros. Una primera selección que dejó insatisfacción generalizada en todos los espacios y que abre suficientes especulaciones de cara al balotaje.

Oficialismo condicionado

La dupla Gabriel Fidel-María Flavia Filippini fue la más votada con el 37,06%, un porcentaje que si bien le permitió seguir en carrera estuvo por debajo de lo que el oficialismo esperaba (superar el 40%) para pasar en mejores condiciones a la siguiente instancia.

Sumar Universidad (SU) sintió el impacto de la deslucida gestión de Esther Sánchez, pero también la dispersión del voto que produjo la fórmula de Ismael Farrando-Jimena Estrella.

El desgranamiento interno y la desaparición del otrora poderoso Interclaustro (herramienta electoral de Daniel Pizzi en sus dos períodos como de la propia Sánchez) condiciona las chances de la continuidad radical en el Rectorado que dependerá ahora del aporte que puedan hacer votantes que en esta primera ronda se inclinaron por opciones definidas como opositoras.

Un desafío adicional que al margen de las posibilidades abre negociaciones en la conformación de un gobierno con diversos aportes en busca de recuperar una saludable tradición universitaria (la del retorno de la democracia) que parece haberse perdido con el tiempo.

Insistencia peronista

El nuevo intento de Adriana García, ahora con Ana Sisti en Encuentro Plural (EP) logró una performance del 29,02% que si bien le permitió pasar a segunda vuelta también estuvo por debajo de sus expectativas. No sólo por la diferencia de siete puntos con Fidel, sino también por el total del porcentaje obtenido.

La fórmula identificada con el peronismo tradicional se vio debilitada por el armado más asociado al kirchnerismo que propuso Javier Ozollo. Justamente, el sociólogo está llamado a ser el aliado natural en la siguiente etapa, aunque para ello deban superar la creciente distancia que entre uno y otro sector de la interna del PJ se manifiesta a nivel partidario con sanciones para dirigentes K y bloques separados en la Legislatura.

Una paradoja de la campaña habrá sido el pedido de independencia partidaria para la Universidad, posible -si García logra imponerse- por un acuerdo que si bien podría gestarse en el campus tendría mucho de lo que se debate en la política fuera de él.

Por lo pronto, el peronismo tiene serias posibilidades de romper la inercia radical universitaria, y más allá de esto, asestar un duro golpe al oficialismo provincial que ha entendido la afinidad con los rectores como una extensión de su plan de gobierno, aunque esa sintonía, especialmente en asuntos polémicos como la minería muchas veces no se haya concretado.

Audacia kirchnerista

El binomio de Ozollo y Fernanda Bernabé denominado Proyecto Universidad Abierta (PUA) se animó a disputar por fuera del armado peronista tradicional, no sólo aglutinando el voto kirchnerista sino también la centroizquierda de Libres de Sur (LdS) obtuvo un 18,45%. A las razones de la interna y el debate sobre el futuro del peronismo nacional y provincial, se agregó cierto enfado (casi una rebelión) sobre las reiteradas ocasiones en que García ha pretendido llegar al poder universitario, sin ceder esa posibilidad a otras figuras pese a las derrotas consecutivas.

Al confirmarse una vez más la candidatura de la historiadora, que también fue decana de Filosofía y Letras, un sector con predicamento en especial entre numerosas agrupaciones estudiantiles decidió jugar solo.

Pesa también aquí un reclamo importante de renovación y recambio generacional que pretende abrirse paso de cara al futuro. Una postura claramente expresada por el politólogo Manuel Cuervo Solá quien declinó sus aspiraciones para incorporarse a este sector, pero reivindicando claramente que pretenden ser actores principales para las contiendas que vendrán.

La mutua desconfianza entre ambos armados de base común peronista es el gran obstáculo que podría impedirles cerrar algún tipo de pacto. Desde el sector de García ven a los de Ozollo como “muy ideologizados” y desde la otra vereda entienden que ellos “son la verdadera oposición”, una frase que encierra las dudas sobre un eventual acuerdo con los radicales como ya sucedió entre 2014 y 2018 cuando García fue secretaría académica de Pizzi.

¿Descontento o interna?

La fórmula de Trayectoria y Renovación (TyR) que integraron Farrando y Estrella logró un muy significativo 15,47%, que si bien los dejó fuera de carrera los convirtió en principal objeto de deseo electoral de las dos opciones más votadas.

Originarios de la gestión Pizzi y alejados de Sánchez plantearon sobre la mesa las falencias actuales, aunque apelando al voto no peronista. Si bien el respaldo obtenido puede ser definitorio en la próxima etapa (ahora decisivos para Fidel), ellos esperaban confiados pasar a segunda vuelta como una nueva fase del oficialismo, autocrítico y capaz de aunar experiencia y una autoconsideración de la excelencia.

La presencia de Estrella, flamante funcionaria de la municipalidad de Las Heras que conduce el cornejista Francisco Lo Presti habilita interpretaciones no sólo del deterioro de la interna radical sino también de la desarticulación de un proceso que podría marcar un fin de ciclo en la UNCuyo. Las cartas están echadas y todo puede pasar.

* El autor es periodista y profesor universitario.

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