Cada cual debe cuidar su campaña

Salvo un desmoronamiento del oficialismo, en el peronismo saben que será muy difícil pelear en Mendoza por la gobernación, con mayor razón existiendo aspirantes potables en la misma interna de la alianza cornejista-libertaria. Nombres en danza hay, pero hasta el momento sólo la intendenta Flor Destéfanis ha expresado públicamente su intención de pelear por el número 1 en esta provincia.

Periodista

Se estima que de ahora en adelante el rumbo político nacional influirá mucho más en ésta y en otras provincias que aportan electoralmente a los resultados generales en el país. Si el presidente Milei sigue inestable en la consideración general, según lo que hoy dicen muchas encuestas, pueden cambiar las expectativas locales y así en los distintos distritos.

Tal vez por ello el anuncio de la pretendida reforma del Banco Central dejó la sensación de un inicio simbólico de la campaña por la pretendida reelección.

Cada provincia tiene su propio escenario. Hay cercanías con el oficialismo nacional o alianzas, como ocurre en Mendoza. Si bien es difícil imaginar grandes cambios hacia las presidenciales del año próximo, en política nunca se deben descartar reacomodamientos basados en perspectivas cambiantes según el humor del electorado. Desde hace años las mediciones periódicas son de lectura obligatoria para las dirigencias, aunque a la hora de los hechos, es decir la votación, algunas veces los números frustren ilusiones.

Pero sí hay tendencias marcadas y orientativas cuando, como ahora, falta bastante por recorrer hasta el momento de votar. Es así como Cristina Kirchner (CFK) sorprende con un planteo ante Naciones Unidas por las condiciones del juicio que la condenó a prisión. Lo hace justo en los momentos de mayor tensión en la interna del justicialismo, como es obvio, el espacio llamado a ser el gran competidor del oficialismo libertario. Por lo menos, el de mayores aspiraciones.

Pero el tradicional PJ hoy no tiene la fuerza que lo mantuvo competitivo, por ejemplo, durante la presidencia de Macri, llevándolo a retomar el poder a fines de 2019. Hoy el peronismo kirchnerista sigue sufriendo el descrédito que lo llevó a la derrota frente a Milei, en 2023, y sólo sería beneficiado electoralmente ante un eventual descrédito de las consignas libertarias por una nueva política, o, mayormente, por la falta de una recuperación económica que llegue al bolsillo de la gente.

Por un lado, el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, se mueve por ese camino, pero aún sin poder extender su impronta mucho más allá de la extensa provincia que conduce, mientras que la ex presidenta desde su prisión domiciliaria (más que nada “búnker” político) de San José 1.111 traza las estrategias para unir o dividir más aún a su gran espacio político, según sus propias conveniencias.

CFK contiene gran parte del posible voto justicialista. Según consultores, Kicillof tiene mejor imagen que la expresidenta, pero el número que respalda a ésta sería fundamental para que el gobernador de Buenos Aires tuviese chances ciertas ante Milei, especialmente si se llega a la segunda vuelta.

En definitiva, es muy probable que en el justicialismo todo se defina según lo que decida CFK. Kicillof seguramente sabe que llegar a pelear por el poder con el respaldo de ese no despreciable número de adhesiones con que todavía cuenta la ex presidenta es muy importante, nada despreciable. En materia de liderazgos nada hace pensar en su jubilación.

No obstante, las dudas para el PJ siguen vigentes en todo lo que tiene que ver con el armado político en el interior. En muchas provincias seguramente habrá desdoblamientos que priorizarán los liderazgos locales, que buscarán quedar a salvo una vez más. Varios de esos gobernadores mantienen una relación amable con la Nación, mayormente en base a la necesaria recompensa financiera que necesitan para equilibrar cuentas. ¡Cómo no!

En cambio, en provincias que no gobierna el justicialismo el panorama es muy diferente. Como en Mendoza, donde el PJ navega desde hace muchos años por aguas turbulentas que lo alejan de destinos anhelados. Allegados al PJ local con muchas batallas electorales en su haber vuelven a dudar de la predisposición de la dirigencia partidaria para unirse e intentar superar el pálido segundo puesto con el que debió conformarse en la última elección.

Salvo un desmoronamiento del oficialismo, en el peronismo saben que será muy difícil pelear aquí por la gobernación, con mayor razón existiendo aspirantes potables en la misma interna de la alianza cornejista-libertaria. Nombres en danza hay, pero hasta el momento sólo la intendenta Flor Destéfanis ha expresado públicamente su intención de pelear por el número 1 en esta provincia.

Con respecto al resto, hay quienes consideran que pueden imponerse deseos personales de recurrir a candidaturas más seguras, como la de senador nacional o diputado nacional, que garantizan al menos un lugar en el Congreso. Desensillar hasta que aclare, frase que popularizó el mismo Perón.

Retomando lo referido a desdoblamientos y estrategias lugareñas, el viernes, en San Rafael, el gobernador Cornejo ratificó su intención de no suprimir las PASO provinciales, al margen de lo que ocurra en el Congreso con las primarias a nivel nacional, y tampoco dio pistas sobre la fecha de las elecciones locales, amparándose, como es lógico, en la legislación provincial que establece una fecha en setiembre.

En un escenario que se presenta como de desdoblamientos provinciales generalizados, el jefe del Ejecutivo mendocino puede especular tranquilamente con el calendario que le sugiere la realidad local, donde las elecciones ya están desdobladas y lo que puede disponerse es su unificación.

El tiempo le permitirá a Alfredo Cornejo evaluar dos escenarios: el nacional, en base a cómo se perfile el año próximo el camino hacia la reelección que busca Milei, y el de esta provincia, donde uno de los principales aspirantes a sucederlo, Luis Petri, está instalado pero muy supeditado a la imagen presidencial, mientras varios radicales, de su equipo de colaboradores o no, se anotan para intentar mantener el sello en la conducción de la provincia.

Quedan muchos meses por delante aún, escenario propicio para el estratega gobernante.

* El autor es periodista. [email protected]

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