Acerca de la escuela austríaca de economía

De ninguna manera la escuela austríaca brega por la supresión del Estado. Básicamente sostiene que la economía depende de los comportamientos humanos y por eso la economía no es una ciencia exacta.

Acerca de la escuela austríaca de economía
Ludwig von Mises y F.A. Hayek,

La aparición de tantos “liberales cosecha tardía”, muchos de ellos poco liberales como el presidente de la Nación, provocan curiosidad sobre la “Escuela Austríaca” y sus introductores en la Argentina.

Para el presidente el introductor es su mentor intelectual Alberto Benegas Lynch (h). Sin embargo, la Escuela Austríaca, fue introducida en el país en Mendoza al poco tiempo de fundarse la Universidad Nacional de Cuyo en 1939.

Su primer rector el doctor Edmundo Correas le solicitó al cónsul general en Suiza el ingeniero Ricardo Videla, el austero y eficiente gobernador de la provincia entre 1932 a 1935, la contratación de un profesor de Economía.

Fue así que llegó a Mendoza Carlos Becker. Nacido en la frontera entre Alemania y Francia y nacionalidad alemana estudió en Ginebra y en Friburgo donde se doctoró. Becker adscribió la escuela austríaca que tiene entre sus iniciadores más conocidos a Von Mises y a Hayek. Su origen es el libro de Carl Manger “Los Principios de Economía” en el que contrapone la teoría subjetiva del valor a la idea del valor trabajo. Con Manger colaboraron Frederic von Wieser, de tendencia socialista que trabajó en el “costo de oportunidad” que es el costo de cualquier actividad medida en términos del valor de la siguiente mejor alternativa perdida y Eugen Von Bawerh sobre “preferencia temporal”. Es interesante destacar que Carlos Marx quedó impactado por la Teoría Subjetiva del Valor dejando de escribir sobre teoría económica.

Con la llegada de Becker se organiza la facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Cuyo. Su libro “la Economía mundial en las Tinieblas” de 1945 es una respuesta a un trabajo coordinado por Alejandro Bunge con el título de Soluciones.

Carlos Becker formó un grupo de discípulos entre los que cabe mencionar a Francisco Navarro Vilches, Vidal Linares Benegas, Coria López, Jorge Maselli. entre otros.

La llamada escuela austríaca por el lugar de residencia de sus iniciadores se dispersó en varias universidades anglosajonas por las crisis en Europa continental, sobre todo el advenimiento del nazismo. Cabe señalar que entre Mises y Hayek hubo diferencias pues Hayek no rechazaba en determinadas circunstancias la intervención estatal. En una nota anterior mencionamos las excelentes relaciones y coincidencias entre Hayek y Keynes y cabe agregar que en la fundación de la Sociedad Mont Pelerin, Von Mises se quejó por considerar que su antiguo discípulo había incluido a economistas de tendencias socialistas, replicando Hayek que el intercambio de ideas era lo más importante entre pensadores que adscribían a las ideas de la libertad pero con matices diferentes.

De ninguna manera la escuela austríaca brega por la supresión del Estado. Básicamente sostiene que la economía depende de los comportamientos humanos y por eso la economía no es una ciencia exacta.

No se puede dejar de señalar que el pensamiento económico no es un área restringida a germanos y anglosajones. Muchas de las ideas referentes al problema de la inflación, la circulación monetaria, las teorías sobre el valor los vemos en la Escuela de Salamanca con los aportes del dominico Francisco de Vitoria, el jesuita Francisco Suárez y otros catedráticos como Luis de Molina, Tomás de Mercado, Balben de Albornoz.

El descubrimiento de América y el proceso de la conquista con la incorporación de un inmenso continente a la economía mundial, provocó el abandono de las ideas del pobrismo imperante en la edad media. Se necesitaban capitales para el financiamiento de las empresas colonizadoras y la expansión del comercio, una de las trabas era la prohibición del préstamo a interés por motivos religiosos. Será Vitoria quien libera de “pecado” al interés razonable.

La llegada de cantidades inusitadas de oro y plata de América provoca un proceso inflacionario notable en España con repercusión en Europa. Los pensadores de la Escuela de Salamanca avanzan en estudiar el problema de la paridad del poder adquisitivo y tres siglo antes que Manger esbozan la teoría subjetiva del valor con la idea de la utilidad subjetiva de los mercaderías y la escasez de las mismas. Con la decadencia económica que observan en España, coincidente con la abundancia de oro y plata también reflexionan sobre la riqueza de las naciones y su relación con la cantidad de dinero en circulación concluyendo que esas tenencias no eran sinónimo de prosperidad del Estado y sus habitantes.

Tampoco hay que olvidar los aportes de economistas franceses desde Quesnay, Turgot, Bastiac a Jacques Rueff. Este último autor de un libro excelente “El Pecado Monetario de Occidente”, tiene una ventaja sobre Von Mises y Hayek, estos ocuparon cargos burocráticos menores en el Imperio Austro Húngaro, pero nunca tuvieron la responsabilidad de manejar la política económica del Estado. En cambio Jacques Rueff fue el presidente del Comité recordado por su nombre que colaboró con el general De Gaulle en la recuperación de Francia en 1958 con las reformas monetarias que terminaron con la inflación y estabilizaron la economía recuperando la prosperidad.

* Miembro de número de la Academia Argentina de la Historia y del Instituto Argentino de Historia Militar.

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