40 años no es nada

El ex gobernador sostiene que el futuro comienza hoy, pero que no se puede gobernar sin memoria, para no repetir los errores, y sin capacidad de prever políticas innovadoras que tengan resultados distintos a los obtenidos.

40 años no es nada

“El Estado en que las autoridades constitucionales reciben el país es deplorable y, en algunos aspectos, catastrófico, con la economía desarticulada y deformada, con vastos sectores de la población acosados por las más duras manifestaciones del empobrecimiento, con situaciones sociales que reflejan crudamente el impacto de la miseria, con un endeudamiento de insólito volumen y de origen muchas veces inexplicable, que compromete gran parte de los recursos nacionales para un largo futuro, con una inflación desbordada cuyos efectos son una verdadera afrenta para los hombres que producen y trabajan…”.

El párrafo que antecede no es alguna declaración del presidente que asume este 10 de diciembre del 2023, es de exactamente 40 años atrás, lo dijo el Dr. Raúl Alfonsín al asumir la presidencia.

En aquel entonces la pobreza rondaba el 16% hoy el 44%, no hablemos de la inflación, el endeudamiento o el bajísimo rendimiento escolar de nuestros adolescentes reflejados en las prueba Pisa, estamos en el puesto 66 sobre 81 países evaluados, los mas bajos de la región.

Dijo también Alfonsín en aquel discurso que con la democracia se come, se educa, se cura. Lamentablemente su predicción no fue tal.

Primer entrega de un presidente electo a otro votado por el pueblo. Alfonsín le da los atributos a Menem.
Primer entrega de un presidente electo a otro votado por el pueblo. Alfonsín le da los atributos a Menem.

No fueron las guerras, ni las sequías, ni la pandemia, fueron las malas políticas fruto de la ineptitud o la corrupción las que trajeron estos resultados, tampoco la democracia.

Pero decía también Alfonsín, aquel pareciera lejano 10/12/83: “Nosotros vamos a trabajar para el futuro. La democracia trabaja para el futuro, pero para un futuro tangible. Si se trabaja para un futuro tangible se establece una correlación positiva entre el fin y los medios. Ni se puede gobernar sin memoria, ni se puede gobernar sin la capacidad de prever, pero prever para un tiempo comprensible y no para un futuro indeterminado.”

No podemos ni debemos quedarnos anclados en el pasado.

El futuro comienza hoy, pero no se puede gobernar sin memoria, para no repetir los errores, y sin capacidad de prever políticas innovadoras que tengan resultados distintos a los obtenidos.

Integrar inteligente y pragmáticamente la Argentina al mundo, sin prejuicios ideológicos, para que nuestras exportaciones crezcan en forma sostenida, es posible y necesario, imperioso diría.

Tener un estado eficiente que brinde oportunidades educativas de calidad para todos, un sistema de salud sin exclusiones, seguridad, una justicia independiente y rápida. Todo ello sin inflación, sin inflación, sin inflación.

Un estado capaz de arbitrar en la puja distributiva que todas las sociedades tienen mediante un sistema impositivo con progresividad, reglas laborales adecuadas al acelerado cambio que las innovaciones tecnológicas imprimen al sistema productivo, leyes antimonopolio que garanticen a todos los actores económicos, sin importar su tamaño, participar de la cadena productiva. Todo ello acordado con las reglas de la democracia entre todos los actores sociales y políticos.

Este es el futuro necesario a construir.

Sin democracia es imposible, con democracia sola no basta.

Bueno es también recordar que en el citado discurso el ex presidente hacía una reiterada invocación a la ética, afirmando que sin ella no hay democracia. Un sistema que previera las desviaciones anti éticas y castigara con severidad extrema quienes en el manejo de lo público faltan a la misma.

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