29 de marzo de 2014 - 22:39

De tan opaco, el Estado se volvió transparente

Bienvenidos a la Argentina, uno de los pocos países de América del Sur donde todavía no hay una ley de acceso a la información pública. Por caso, si usted quiere saber cuánto va a costar el plomero que Julio De Vido contrató para cambiar el cuerito a las

Tengo dos noticias, una buena y una mala. Empecemos por la buena: la Corte Suprema obligó a Desarrollo Social a revelar la lista de quiénes son los que reciben cientos de millones de pesos en planes sociales.

-¿Y la mala?

-10 años después.

Imaginemos una administración de consorcios tramposa, arreglada con los albañiles, los plomeros y los proveedores para que hagan el trabajo por X, lo facturen por 2X y le retornen la X de más. Una administración de consorcios "entongada" con algunos de los propietarios -los que manejan el consejo- para que a cambio de arreglos sin costo en sus departamentos, convenzan al resto de que esa firma es la mejor opción y que no vale la pena buscar otra. Imaginemos esa peste. Pues bien: aun esa peste, todos los meses entrega en el edificio una planilla de cuánto se gastó y en qué rubros.

¿Por qué el gobierno democrático, elegido por el 54 por ciento, no?

Bienvenidos a la Argentina, uno de los pocos países de América del Sur donde todavía no hay una ley de acceso a la información pública. Por caso, si usted quiere saber cuánto va a costar el plomero que Julio De Vido contrató para cambiar el cuerito a las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, en Santa Cruz, no va a poder. Esa información no se la dan. O, para dársela, lo van a hacer parir (igual, sepa: si un plomero normal se siente impune a la hora de cobrar, imagine los fontaneros que manda el Ministerio de Planificación).

Otro ejemplo: si usted quiere conocer cuántos colaboradores tiene un legislador, cuánto gasta en pasajes de avión, o si lo del free shop para la esposa lo paga él o los 40 millones de propietarios, tenga a mano un banquito y una revista con muchos Sudokus porque lo van a hacer esperar. Es más: hasta 2012 su "administrador" tenía que incorporar a la declaración jurada los bienes de su grupo familiar. A partir de 2013, sólo los bienes que le pertenecen a él (se acabaron las peleas familiares: a cada integrante le pondrán camioneta y departamento a su nombre).

Ahora, la Corte Suprema, además de ordenar al Ministerio de Desarrollo Social que dé a conocer el destino de los subsidios, instó al Poder Legislativo a dictar una ley de acceso a la información pública. Lo considera un derecho. El tribunal recordó al Gobierno que este derecho de buscar y recibir información fue consagrado por la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre y que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos reconoció que "el acceso a la información en poder del Estado es un derecho fundamental de los individuos y que los Estados están obligados a garantizar el ejercicio de ese derecho".

(Mire cuántos organismos internacionales tiene que invocar la Corte y cuántas veces repite la palabra "derecho" para ver si Alicia Kirchner larga el pendrive).

Las cosas de la vida: había sido su hermano Néstor el que, en 2003, impulsó un decreto, el 1172 3, para intentar dar a los ciudadanos una herramienta que sirviera para tener acceso a cuánto se gasta en el Estado.

De más está decir que pronto se avivó y sacó el mocasín del acelerador. Y que, desde 2007 en adelante, su esposa nunca despegó el Louboutin del freno.

Paul McCartney dijo que si los frigoríficos tuvieran paredes de vidrio para poder ver su interior, el mundo sería vegetariano. ¿Qué pasaría si el Estado tuviera paredes de vidrio?

Pues las tiene. Hoy, de tan opaco, es transparente. Porque lo que la gente no puede ver lo imagina. Y lo imaginado suele ser peor que lo visto.

Otra vez un Estado con mala prensa. Reducción de planes y de planta. El martillo neumático es el péndulo de la historia que se va a repetir.

LAS MAS LEIDAS