El Ministerio de Salud de Brasil divulgó en la tarde de este viernes el último balance de los efectos del coronavirus, que contabiliza 751 muertes y un aumento de 135.000 casos confirmados en las últimas 24 hs.
El Ministerio de Salud de Brasil divulgó en la tarde de este viernes el último balance de los efectos del coronavirus, que contabiliza 751 muertes y un aumento de 135.000 casos confirmados en las últimas 24 hs.
Con 145.328 casos y 9.887 muertes, Brasil es el país de América Latina más golpeado por esta pandemia, pero estas cifras parecen no afectar al presidente Jair Bolsonaro, quien volvió a insistir en reabrir la economía y acudió incluso a la Corte Suprema para pedir que los estados se vean obligados a levantar las medidas restrictivas.
Además, el mandatario volvió a pedir por la vuelta del fútbol. "Hay equipos como Flamengo y Palmeiras que tienen gastos millonarios y algunos clubes están reduciendo los salarios" de sus planteles, aseguró el presidente, reconocido fanático del Verdao paulista, uno de los clubes más populares de San Pablo.
"A nuestro entender, y aunque yo no soy médico, creemos que se podrían reanudar los partidos, sin público al principio", propuso Bolsonaro en diálogo con la prensa frente al Palacio de Alvorada e informó que le ordenó a su flamante ministro de Salud que lo discuta con las autoridades de Río de Janeiro en su próxima visita.
Muchos gobernadores prefirieron desoír el pedido de reapertura económica del mandatario y seguir las medidas aconsejadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las autoridades sanitarias, especialmente en las zonas más afectadas.
Tal es el caso del gobernador del estado de San Pablo, Joao Doria, uno de los más críticos a la gestión del gobierno durante esta crisis sanitaria, que este viernes decidió prolongar la cuarentena -vigente desde el 24 de marzo- hasta finales de mayo, pese a la creciente presión del mercado.
"Ningún país del mundo pudo relajar las medidas de aislamiento mientras la curva de contagios estaba en aumento. Desafortunadamente, en las últimas semanas hubo un desprecio a la cuarentena en San Pablo y otras partes de Brasil y el número de casos ha aumentado", argumentó Doria, en lo que llamó "el momento más difícil del país en los últimos 100 años".
San Pablo, el corazón industrial y financiero de Brasil, es el foco nacional de la pandemia con 39.928 infectados y 3.206 fallecidos.
El avance desenfrenado de la enfermedad llevó esta semana a los estados nororientales de Maranhao y Pará a imponer el confinamiento en sus capitales, San Luís y Belém.
Una medida similar fue tomada por el gobierno del estado de Ceará, que adoptó la cuarentena total en Fortaleza, capital estatal y quinta urbe más grande del país, en la que se restringió la circulación peatonal y vehicular, salvo para los trabajadores considerados esenciales.
De momento, esta ciudad de 27 millones de habitantes concentra el 80% de las muertes por coronavirus ocurridas en Ceará, con un total de 727, aunque las autoridades prevén que el saldo aumento hasta 4.000 para finales de mayo.
Mientras, en Río de Janeiro, el gobernador Wilson Witzel admitió el colapso del sistema sanitario.
Según datos oficiales, cerca de medio millar de personas en estado crítico esperan por un cupo en una unidad de urgencia de la red pública de salud, que ya llegó al límite de su capacidad.