18 de junio de 2015 - 00:00

Nueva mirada sobre un viejo clásico

Luego de su exitoso paso por el Festival de Cannes llega la película que protagoniza Dolores Fonzi como una maestra rural que es violada por un grupo de alumnos. Es más que una remake del clásico que dirigió Daniel Tinayre en 1960.

Reversión del clásico homónimo que realizó Daniel Tinayre en 1960 y protagonizó su entonces joven esposa Mirtha Legrand, "La patota" llega ahora aggiornada con dirección de Santiago Mitre y luego de haber sido doblemente premiada en el Festival de Cannes en mayo pasado, donde ganó el Grand Prix Nespresso de la 54 Semana de la Crítica y el Premio Fipresci que entrega la crítica internacional.
"Lo que más me atrajo de la película fue el dilema que tiene el personaje en torno a su convicción social -dijo el director sobre el papel que interpreta Dolores Fonzi, cuyo personaje de Paulina es alguien con una fuerte convicción social y política que todo el tiempo influye sobre las decisiones que toma.

El realizador, que debutó con “El estudiante” en 2011, señaló también que Paulina es un personaje que “tiene ideas definidas, quiere intervenir, sabe por qué hacerlo y quiere modificar cosas concretas".

“La patota” fue rodada en Misiones, tanto por cuestiones que hacen a la belleza y al clima del lugar como porque Mitre prefirió reflejar en su patota, una marginalidad más rural.

"Tenía la impresión de que el conurbano y la marginalidad en la provincia de Buenos Aires ya fueron reflejados mucho en el cine argentino reciente, que la televisión ya lo retrató incontables veces y optamos entonces trabajar una pobreza más rural que nos parecía más interesante", aseguró.

"Por otro lado -agregó- Posadas es una ciudad de frontera en el límite con Paraguay que incorpora el guaraní como lengua propia tan fuerte como el castellano y era interesante esa cuestión de que ese mundo ajeno a ella, al que llega Paulina, tuviera un lenguaje que ella no conoce y que la deja fuera".

Elogio francés

El protagónico de Fonzi, justamente, es otro de los puntos altos del film de Mitre y su trabajo fue destacado por la crítica internacional en su premiere en Cannes.

El diario francés Liberatión habló, por ejemplo, de Paulina como "un personaje de una terquedad maravillosamente encarnada por la excelente Dolores Fonzi a través de su mirada tensa".

Mientras que Le Monde remarcó: "Hacía falta una actriz extraordinaria para hacer de esta película algo que no fuera simplemente un alegato político en favor de los marginados. Con infinita generosidad, Dolores Fonzi nos permite comprender el progreso de un pensamiento con el cual la película se materializa".

Refiriéndose a su tarea en el film, Fonzi destacó que el de Paulina fue un trabajo muy complejo "por muchas causas".
"Por el tipo de escenas (arranca con un plano secuencia de 9 minutos de una discusión entre Fonzi y Oscar Martínez), por la intensidad dramática del relato, por aquello por lo que pasa y por el modo como lo atraviesa, Paulina fue un personaje muy complejo", destacó la actriz.

Nuevos tópicos

En el film, Fonzi encarna a una joven abogada que decide abandonar su trabajo en Tribunales y un doctorado en curso para integrarse a un proyecto de educación popular en un barrio marginal de la ciudad de Posadas, donde es víctima de una violación y donde decide transitar, casi en la más absoluta soledad este acontecimiento desde la convicción de hacer lo que cree correcto.

"El padre de Paulina (un juez de Posadas con pasado militante en los 70 interpretado por Oscar Martínez) es una persona que tiene un discurso muy progresista en una parte de su vida y que después con la edad se ha puesto más conservador, es la generación a la que el eje le tambalea cuando se siente tocada, mientras que Paulina es la generación nueva que cree hoy en el cambio y a la que el eje no le tambalea cuando tiene que sustraerse de la violencia del sistema", señala la actriz en una aproximación a uno de los tópicos que atraviesa esta nueva versión de "La patota".

"La posición de Paulina es obstinada porque está cimentada en una idea fuerte que es salir del sistema de violencia", agregó Fonzi.

Una y otra

Si bien tanto la película de Tinayre como la de Mitre ponen en tensión el enfrentamiento entre dos mundos (uno culto y pudiente y otro marginado y carente) y entre dos pensamientos (el del padre y la hija), la cinta de Mitre se apoya con mayor espesura en el personaje de Paulina, borrando un poco los contornos de la patota original y prefiere discurrir sobre los dilemas morales, sociales e ideológicos que enfrenta el personaje principal.

"Me gustó esa cosa provocadora que tenía la película original y que ésta también tiene, que pone al espectador en un lugar de incomodidad, que lo saca del confort, donde es casi un desafío aceptar o entender las decisiones del personaje que quizás son opuestas a las que uno tomaría o aconsejaría", señaló Mitre.

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