En nuestras expresiones diarias, utilizamos frecuentemente palabras relacionadas con los sentidos, a veces, vocablos sueltos con diferentes connotaciones y otras, locuciones cuyo uso está reglado para ser correcto. En relación con el sentido de la vista, se dan las locuciones 'con vistas a' y 'en vista de', cuyo significado es diferente. 'Con vistas a' tiene el valor de "con la finalidad de": "Se ha incorporado nuevo personal con vistas a una total renovación de algunos sectores"; por su parte, la locución 'en vista/s de' significa "teniendo en cuenta lo dicho o sucedido anteriormente y en comparación con ello", como en "En vista de lo avanzado de la hora, se suspendió la reunión". Hay cruces entre las dos expresiones en la frase no aceptada 'en vistas a'. Así, resulta incorrecta la oración "*Se están preparando los padrones en vistas a las próximas elecciones": debió decirse "… con vistas a las próximas elecciones".
Se da también la locución 'a la vista', con dos valores: "en un lugar visible", como en "Por favor, no deje sus pertenencias personales a la vista"; también, "teniendo en cuenta lo dicho o actuado y en comparación con ello", como en "A la vista de tantas renuncias, me he preocupado mucho".
Otra posibilidad es 'hacer la vista gorda', que se usa a nivel coloquial para indicar que se pasa por alto una falta, por conveniencia o para beneficiar a otro: "Hace la vista gorda para no engrosar las estadísticas negativas". Podemos mencionar también 'amor a primera vista' ("atracción muy fuerte entre dos personas, apenas se conocen"), 'a simple/primera vista' ("sin especial atención o esmero"), 'perder de vista' ("dejar de ver una cosa, de tener contacto con alguien, de tener en cuenta algo importante"), 'punto de vista' ("enfoque") y 'saltar a la vista' ("evidenciarse").
También en relación con la vista se da la locución 'con miras a'; tiene los valores de "con una intención u objetivo" o "pensando en la ocasión futura que se indica": "Con miras a fomentar el turismo, hay una serie de planes especiales" y "Están ajustando el plan de estudios con miras a su próxima aplicación".
Dediquémonos al sentido del tacto: ¿quién no ha usado alguna vez el sustantivo 'un toque', seguido por un complemento introducido por la preposición 'de'? ¿Cuál es el valor de 'toque'? Para el Diccionario integral del español de la Argentina este sustantivo designa una "característica o rasgo que tiene una situación y que le da un determinado tono": "Ella siempre da a los encuentros un toque de calidez". También, un 'toque' es la "puesta en contacto momentánea de una parte del cuerpo o una cosa con otra superficie": "Simplemente con un toque accedés a la nueva aplicación". Puede ser, además, un "choque o golpe poco intenso que recibe una cosa" y una "abolladura pequeña": "Ya me pasaron el presupuesto para arreglar la pintura de ese toque en la puerta del auto". Coloquialmente, un 'toque' puede ser un momento muy breve o la poca cantidad de una cosa material o inmaterial: "Que venga a hablar un toque para arreglar el problema" y "Se da en el rostro apenas un toque de color". Una frase desagradable es 'dar el toque', usada a nivel coloquial, para señalar que a alguien se lo ha echado de un lugar o de un empleo. Por su parte, los jóvenes usan 'al toque' para indicar "sin demora": "Vino al toque".
¿Qué valor tiene la locución 'de o por oídas'? Ambas son locuciones adverbiales con las que se quiere significar que no se tiene más evidencia, acerca de un hecho, que los dichos de alguien; "No se puede aceptar ese testimonio porque es de oídas". En cambio, 'de oído' es una expresión usada en música, para referirse a quien ejecuta por conocimiento auditivo, sin conocimientos musicales académicos, como en "Toca ese tema de oído"; pero también comparte con las locuciones precedentes el valor de "sin tener más evidencias que los dichos de alguien". Y cuando escucho algo o a alguien con la máxima atención, diré que soy "toda oídos". Nuestra incredulidad frente a algo difícil de creer se puede manifestar con la expresión coloquial "como lo oye, lo oyes": "Como lo oye, lo oyes: sin antecedentes, por amiguismo lo han designado". En cambio, para demostrar el poco aprecio que alguien tiene frente a lo que está escuchando, se podrá usar la expresión coloquial "como quien oye llover": "Aunque explícitamente le conté lo sucedido, actuó como quien oye llover".
Para el sentido del olfato, en primer lugar, ubicamos el verbo 'oler' que registra, entre sus acepciones, la de "sospechar o tener la presunción de algo", como en la frase "no oler bien algo". Con ella, se da a entender que hay sospecha del encubrimiento de un fraude o daño: "El cierre inesperado del negocio no me huele bien". También la expresión coloquial "estar oliendo donde guisan" significa "buscar ocasiones favorables para satisfacer los gustos y provechos". Con el mismo valor negativo de sospecha o presunción se da el verbo 'olfatear': "Si no regulariza la situación, olfateo muy mal fin". El sustantivo 'olfato' también puede usarse metafóricamente para señalar la capacidad de una persona de realizar una tarea que implica cierto grado de dificultad: "Tiene olfato para los negocios exitosos". Connotación negativa posee el sustantivo 'tufillo' que el diccionario nombrado define como una expresión coloquial destinada a aludir al carácter deshonesto de un asunto, que se trata de ocultar: "Se aprecia un cierto tufillo de rebelión".
En relación con el sentido del gusto, hemos de mencionar el verbo 'paladear' y los sustantivos 'gusto' y 'sabor'; el primero indica que se aprecia detenidamente el valor de algo agradable: "El equipo ya paladea el triunfo". 'Sabor' es la impresión que algo produce en el ánimo: "Se fue con el sabor de la derrota". En el mismo sentido, 'gusto' señala el placer experimentado por algún motivo, como en "mi gusto por las etimologías".