Yapeyú es un pueblo de poco más de 2 mil habitantes, ubicado en el centro-este de la provincia de Corrientes, a orillas del río Uruguay. donde desemboca el arroyo Guavirabí.
Yapeyú es un pueblo de poco más de 2 mil habitantes, ubicado en el centro-este de la provincia de Corrientes, a orillas del río Uruguay. donde desemboca el arroyo Guavirabí.
Yapeyú es el nombre utilizado por los nativos originarios, de lo que conocemos como “paja brava”, abundante en la zona, con la que se techaba. Este pueblo, decimos, acaba de sancionar su Carta Orgánica, que es la Constitución de su municipio, por una Convención Constituyente integrada por tres vecinos elegidos por el pueblo: Carlos Adán da Costa, presidente; José Ferreyra, vicepresidente, y Silvia Velázquez. La secretaria fue Soledad Rodríguez.
La norma declara que el pueblo fue fundado el 4 de febrero de 1627 por los jesuitas Nicolás Mastrilli Durán, provincial de la Orden; Roque González de Santa Cruz, y Pedro Romero, quien fue el primer párroco, en un lugar donde habitaban 100 guaraníes y había sólo 3 casas.
De esa manera se inició la misión de Nuestra Señora de los Santos Reyes Magos de Yapeyú, la Virgen Morena como se la llama. Además se proclama como santo patrono a San Martín de Tours y se describe su escudo y su bandera. El gobierno se compone de un intendente y un viceintendente y un Concejo Deliberante, que tiene actualmente 3 concejales.
Otro dato trascendente es que en Yapeyú nació, en 1778, el general José de San Martín, hijo del teniente gobernador Juan de San Martín, donde vivió su primera infancia ya que en 1783, con 5 años, y previa estadía en Buenos Aires, viajó a España con su familia, pues su padre fue destinado a Málaga. Además, cuenta la tradición, que en este pueblo nació también el chamamé.
A inicios del siglo XVIII la población hispano guaranítica había alcanzado a ser de 10 mil habitantes en su mayoría, con orígenes charrúas, bohanes, yaros y chandules (guaraníes de las islas). El idioma hablado era el guaraní mezclado con el español e incluso el latín. Fue en esos años que Yapeyú pasó a ser la sede del superior de los jesuitas en las Misiones.
La población de Yapeyú se dedicó principalmente a la explotación ganadera, a partir de ganado cimarrón, capturado entre los ríos Uruguay y Paraná y por la compra de ganado correntino en 1634. Con estos animales se formó una vaquería entre el arroyo Guaviraví y el río Miriñay.
Posteriormente se fundaron estancias en esa zona, como la de San Andrés en 1657 con indígenas yaros y 500 cabezas de ganado. Esta estancia-reducción fue abandonada al año siguiente.
En 1767 el rey Carlos III ordenó la expulsión de los jesuitas la cual se llevó a cabo en 1768. La zona entró en decadencia económica, las misiones se secularizaron y Yapeyú se convirtió en uno de los 30 pueblos de las misiones guaraníticas. Dichas misiones se dividieron en dos gobernaciones, más tarde se las concentró en un solo gobernador, con tres tenientes gobernadores auxiliares, cada uno de los cuales tenía a su cargo un departamento. El tercero de estos departamentos se componía de los pueblos de La Cruz, San Tomé, San Borja y Yapeyú, el cual era la capital y le daba su nombre.
En 1774 Juan de San Martín, el padre del prócer, desempeñaba el puesto de teniente gobernador del departamento de Yapeyú, siendo gobernador de la provincia de Misiones el capitán don Francisco Bruno de Zabala. Juan de San Martín amplió la jurisdicción de Yapeyú hasta el arroyo Yeruá (al sur de Concordia) que hasta entonces llegaba hasta el Río Miriñay. En esta región restableció la ruta al Salto mediante la cual se enviaban a Buenos Aires para su comercialización los excedentes de yerba mate, algodón, tabaco, grasas y cueros.
A partir de 1801 y tras la invasión de las Misiones Orientales por parte de los bandeirantes, Yapeyú no sólo perdió sus distritos al este del río Uruguay, sino que padeció las continuos ataques portugueses y luego brasileños. Sde este modo tras las derrotas sufridas por Andrés Guazurary y José Gervasio Artigas, la ciudad de Yapeyú quedó reducida a ruinas después de ser saqueada y arrasada por los lusobrasileños durante la invasión que se prolongó entre 1816 y 1821. Después de la segunda mitad del siglo XIX, al estabilizarse las fronteras internacionales la población resurgió muy lentamente teniendo hasta mediados del siglo XX el nombre oficial de San Martín.
El régimen reduccional llegó a su fin al decretar la Primera Junta de Buenos Aires, en junio de 1810, la igualdad de los indígenas con la población criolla y europea. En 1830 quedó el pueblo quedó incorporado a Corrientes y en 1860, el gobernador José María Rolón, cumpliendo con lo previsto por su predecesor Juan Pujol, el 20 de agosto de 1859 dispuso el restablecimiento del pueblo de Yapeyú, denominándolo San Martín. Más tarde pasó a llamarse nuevamente Yapeyú.
El 13 de febrero de 1860 el pueblo comenzó a repoblarse con colonizadores franceses y suizos que llegaron a Corrientes para poblar la colonia San Juan, cerca de la capital provincial. El 19 de diciembre el intendente Marcelo Rolando juró, con el sanmartiniano pueblo de Yapeyú, su Carta Orgánica que lo declara autónomo, a 15 años de cumplir sus 400 años, acto al que fui invitado por haber sido uno de los asesores de los constituyentes.
Si “Santa Marta tiene tren, pero no tiene tranvía” -como cantaban los Wawancó-, podríamos decir que “Yapeyú tiene Carta, pero no tiene tren ni tranvía”, y ello resulta oportuno, como mensaje de este pueblo histórico a los argentinos, para que siempre recordemos que tenemos una carta, la Constitución, algo que últimamente no siempre recordamos.