El gobernador Pérez regresó de su gira por India y China y se vio en la necesidad de generar algún tipo de noticias que tuvieran tinte positivo, por un lado para no perder iniciativa y, por otro, para desviar la atención de otros temas más complejos.
Para ello contribuye una suerte de demanda -infundada- de exigirles a los funcionarios que viajen en misiones comerciales que traigan negocios. Digo lo de infundada porque es impensable que en estas misiones se generen negocios.
Lo más optimista es que los funcionarios establezcan vínculos con autoridades de los países que visitan, sabiendo que los cargos políticos son pasajeros para ambas partes, mientras que los empresarios pueden lograr contactos que generen negocios a largo plazo.
De todos modos, sería muy importante que los gobernadores y ministros del área de Producción revisen los convenios ya firmados por mandatarios anteriores para aprovechar redes ya tendidas y que solo requieren ser activadas.
Vaya como ejemplo los acuerdos que firmó el ex gobernador Rodolfo Gabrielli en 1994 y 1995 con el Estado de Minas Gerais, en Brasil, los cuales nunca han sido potenciados. Muchos hombres de negocios de esta rica zona brasileña se siguen preguntando cuándo se pondrán en marcha. Es cuestión de revisar los archivos, no es mucho trabajo.
No obstante, la preocupación de Pérez era traer noticias sobre el yacimiento de Potasio Río Colorado, abandonado por la brasileña Vale. Y con tal de decir algo, el Gobernador afirmó que “hay tres empresas interesadas”.
El anuncio genera una expectativa, también infundada, porque los empresarios, como tales, siempre están interesados, pero pidieron los datos para estudiarlos. Esto solo significa que están interesados en conocer el proyecto, no en invertir en él.
Enfrascado en estas necesidades, al día siguiente de llegar se inauguraron obras en el canal San Martín, que ya se habían inaugurado en 2011 y que está en funcionamiento desde esa época. En esta ocasión se habían terminado algunas obras complementarias, pero sirvió para que un emocionado productor-funcionario expresara su alegría ante la Presidenta.
La economía local espera respuestas
Con su viaje, el Gobernador se desentendió de la problemática local, la cual está lejos de ser la ideal. Algunos sectores han tenido un comportamiento mejor al del año pasado por motivos coyunturales, como el caso de la ciruela o el ajo, pero otros siguen atravesando los problemas de costos crecientes frente a una notoria pérdida de competitividad del tipo de cambio.
De todas las reuniones realizadas no han surgido ni siquiera paliativos mínimos, como compensar fletes, y la Nación no parece dispuesta a entregar nada. De hecho, a Cristina tampoco le va bien en materia financiera, ya que en los últimos meses ha caído la participación de los ingresos no coparticipables por la caída en las exportaciones. La Nación y la Provincia siguen teniendo en la inflación un aliado que les arrima mayores recursos, que, por supuesto, no alcanzan.
Pero la parálisis sigue siendo preocupante. Algunas obras de planes de vivienda parecen darle cierto nivel de actividad, pero los niveles de inversión están muy retrasados, situación agravada por la brecha entre el dólar oficial y el paralelo.
Mientras la vitivinicultura tiene un año aceptable desde el punto de vista de los volúmenes y excelente desde el punto de vista de la calidad, los precios muestran estancamiento y la necesidad de revisar los sistemas de gestión hacia el futuro.
Ya muy pocos podrán sostener producciones reducidas para obtener vinos premium y habrá que pensar en modelos de mayor productividad para sostener las explotaciones.
Seguimos sin ordenamiento territorial
Mientras el Gobernador sigue enfrascado en la reforma constitucional como objetivo prioritario, continúa tenso el tema paritarias en algunas áreas, mientras no puede emitir un bono para pagar deudas atrasadas. Desde el ministerio de Hacienda aducen que deben presentar documentación a la Nación, lo que mostraría que el nivel de eficiencia de esos funcionarios deja mucho que desear.
Pero otras voces argumentan que, dado que YPF está por lanzar otro bono por 3.000 millones de pesos, la Nación demora la autorización a Mendoza porque no quieren que haya instrumentos que puedan competir.
En el medio de este panorama seguimos en déficit con la elaboración del plan de ordenamiento territorial, un instrumento cada día más necesario para frenar la expansión de la urbanización descontrolada sobre el sector agrícola.
A raíz de las lluvias e inundaciones que asolaron a Buenos aires y La Plata, varios medios consultaron a especialistas, que marcaron deficiencias y la carencia de un plan serio a largo plazo. Pero cuando pasó el efecto, todo se olvidó y posiblemente hablemos de ello en la próxima inundación.
Es alarmante la falta de planes a largo plazo. Todo es corto plazo, efectista y con la necesidad de generar noticias que duran un día como máximo. Pero lo más grave es que no hay una demanda concreta de sectores sociales o empresarios, también enfrascados en el corto plazo.
El desorden territorial en el oasis norte es marcado y las deficiencias han sido señaladas por los especialistas sin que hayan generado reacción alguna. Cuando haya alguna crisis, posiblemente les reprocharán a los científicos no haber gritado más fuerte o no haber sido convincentes, recreando el viejo vicio de no asumir la responsabilidad que le cabe a cada uno en cada tiempo y lugar.