“Qué sería de la música cubana sin los Valdés”, se escuchó hace cuatro años en Madrid, en un homenaje al cumplir los 90. Uno de los hombres centrales de la época dorada de la música cubana, Bebo Valdés, murió ayer. Así lo informó el diario español El País. Bebo Valdés, que residía desde hacía algunos años en la localidad de Benalmádena, en el sur de España, murió en Suecia.
Ramón Emilio Valdés Amaro había nacido el 9 de octubre de 1918, el mismo día en el que, 23 años después, nacería su hijo y continuador musical, Chucho Valdés. Pianista, compositor y arreglador, vivió su momento de mayor esplendor en las décadas del ‘40 y ‘50, cuando trabajó en el famoso Tropicana. A lo largo de su carrera musical trabajó con figuras como Beny Moré, Rolando Laserie y Nat King Cole, entre otros.
En los ‘60 decidió exiliarse en Suecia, donde conoció a su esposa Rose Marie. Y donde comenzó un exilio también musical de tres décadas. Fue redescubierto al despuntar este siglo por el cineasta Fernando Trueba, que lo incluyó en su película “Calle 54”.
Luego, el mismo cineasta, montaría casi como una biopic de Bebo, la preciosa película animada “Chico y Rita”; que contó con la mayoría de la música, escrita e interpretada, por Valdés (la película cuenta la historia de dos amantes: el pianista Chico Valdés y la cantante Rita La Belle marcada por la música de entonces; un homenaje al jazz latino y al cine de Hollywood del ‘40 y ‘50).
Su último registro fue con su hijo Chucho y un corolario perfecto para su carrera musical: “Juntos para siempre” recorrió el amplio espectro de la música cubana, de la que los Valdés fueron protagonistas.