13 de julio de 2026 - 09:41

Vivió 70 años dentro de un pulmón de acero, desafió todos los pronósticos y murió como la última paciente de una era

Aunque los médicos no esperaban que superara los 20 años, Martha Lillard vivió casi ocho décadas, manejó su propio hogar y se casó con un hombre que conoció por internet.

Martha Lillard, la última paciente de poliomielitis en Estados Unidos que dependía de un pulmón de acero, murió el pasado 26 de junio en Oklahoma a los 78 años. Diagnosticada a los cinco años, su vida transcurrió dentro de un cilindro metálico que forzaba la entrada de aire en sus pulmones para mantenerla con vida.

Martha superó las expectativas médicas que limitaban su vida a la juventud. Pese a estar paralizada del cuello hacia abajo, recuperó el uso parcial de sus piernas y de su brazo izquierdo, lo que le permitió vivir sola y preparar sus propias comidas durante gran parte de su adultez. La tecnología del siglo XX se convirtió en su entorno cotidiano mientras el internet le abría una ventana al exterior.

¿Cómo era la vida de Martha Lillard dentro del pulmón de acero?

Durante más de setenta años, Lillard durmió en la cámara de presión que envolvía su cuerpo. En su infancia asistía a la escuela dos horas diarias y utilizaba intercomunicadores telefónicos para seguir las clases desde su hogar. Su padre adaptó un remolque para viajar en familia por Missouri, llamando previamente a los hoteles para verificar si las puertas eran lo suficientemente anchas para ingresar la máquina.

La llegada de internet transformó su aislamiento físico en una red de contactos globales. Tras los atentados del 11 de septiembre, Martha entró en una sala de chat para informarse y conoció a Baha Salh, un hombre egipcio. Mantuvieron una relación en línea durante veinte años hasta que él obtuvo una visa para viajar a Oklahoma. Se casaron en febrero de 2026, pocos meses antes del fallecimiento de Martha.

¿Cuál fue la causa de muerte de la última paciente con pulmón de acero?

El final de su vida estuvo marcado por la pandemia de coronavirus. Lillard contrajo covid-19 en dos ocasiones, lo que redujo drásticamente su capacidad pulmonar, que ya era inferior al 25%. En sus últimos dos años, la dependencia del pulmón de acero se volvió total, permaneciendo en el cilindro casi todo el día. Martha redactó su propio obituario, destacando su labor como voluntaria en el rescate de animales.

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