28 de mayo de 2026 - 10:50

Vendió todo su estudio para formar una familia, volvió a la música a los 60 años y hoy revoluciona el techno analógico

A pesar de compartir escenario con leyendas del género, la artista alemana mantiene su empleo diario mientras revoluciona el techno con un sistema de 188 módulos.

La historia de Andrea Gill con la música se remonta a la década de 1970, cuando aprendió a tocar la guitarra de oído influenciada por bandas de rock. Durante los años 80, trabajó como DJ en discotecas locales pinchando discos de funk y soul, antes de sumergirse en el techno de Detroit en los 90. En 1999, decidió vender todo su equipamiento de estudio para centrarse en su vida familiar, alejándose de la producción musical durante una década completa.

El regreso a la síntesis modular y el rechazo a lo digital

En 2009, regresó a la música utilizando software moderno, pero encontró que el flujo de trabajo digital era un obstáculo para su expresión creativa. A los 60 años, y sin experiencia previa en síntesis sustractiva, decidió construir su propio sintetizador modular Eurorack. Este sistema le permitió eliminar la línea de tiempo de la computadora y reemplazarla por la generación física de sonidos mediante cables de conexión en tiempo real.

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Su configuración técnica actual consta de 188 módulos distribuidos en 99 configuraciones de parcheo, con los que improvisa sets que oscilan entre el minimal techno y el house. A diferencia de muchos intérpretes de hardware, Gill evitó el uso de secuencias externas; utilizó máquinas de ritmo para la percusión mientras sus módulos internos generaban las voces melódicas y rítmicas. La crítica destacó que sus presentaciones en vivo logran un sonido que se asemeja a una producción terminada en estudio.

Tunegirl en el escenario internacional: Berlín y Ámsterdam

El ascenso de Tunegirl en la escena internacional se aceleró durante mayo de 2026. Ocho días antes de su presentación en Ámsterdam, encabezó el cierre de Superbooth 26 en Berlín junto a Colin Benders, uno de los artistas modulares más respetados de Europa. Mientras Benders realizaba un set físicamente intenso, Gill aportó una estructura profunda y envolvente que contrastó con la agresividad de su compañero en el escenario.

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La industria de la música electrónica suele tratar la juventud como un requisito indispensable, pero Gill rompió esta tendencia al construir su carrera en su sexta década de vida. Su contratación para el festival principal de Awakenings en julio y para Monegros en España se basó en la calidad técnica de sus presentaciones y su credibilidad dentro de la comunidad de sintetizadores.

Una artista fuera del molde: empleo diario y valores propios

A pesar de su éxito internacional y de tener su nuevo EP en el sello Assassin Soldiers Recordings, Andrea Gill conservó su empleo regular fuera de los escenarios. Durante sus transmisiones en plataformas independientes, la artista solicitó a sus seguidores que dirigieran cualquier donación a organizaciones de conservación de la naturaleza en lugar de a su cuenta personal. Su enfoque se mantuvo en la búsqueda de un sonido crudo y humano, alejado de las producciones digitales masivas.

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