El pueblo de Punta Marina, ubicado en el municipio de Rávena, en Italia, atraviesa una situación insólita. Una creciente población de pavos reales alteró por completo la vida cotidiana de los vecinos, que denuncian problemas de convivencia, daños materiales y hasta trastornos de salud derivados de la presencia masiva de las aves.
La problemática tomó notoriedad luego de un informe emitido por el programa local Vita in diretta, donde se mostraron imágenes de decenas de pavos caminando libremente por calles, techos y espacios públicos de la mencionada localidad.
Según detallaron medios locales, en 2014 había apenas unos diez ejemplares en un pinar cercano a la colonia. Sin embargo, durante los años posteriores y especialmente tras la pandemia, la población comenzó a crecer de forma acelerada hasta alcanzar actualmente unos 120 pavos reales.
La expansión provocó múltiples inconvenientes para los habitantes. Los vecinos aseguran que las aves generan ruidos permanentes, suciedad en la vía pública y daños en viviendas y mobiliario urbano. “No podemos más, estamos al borde de un ataque de nervios”, expresó una residente durante el reportaje televisivo.
Ruidos, excrementos y daños en las viviendas
Uno de los principales reclamos está relacionado con el sonido que emiten los animales, descripto por los vecinos como un grito fuerte y constante que afecta el descanso nocturno.
Además, denuncian que las calles y espacios comunes quedaron cubiertos de excrementos. Incluso señalaron que una escuela de la zona debió restringir actividades al aire libre debido a las condiciones del patio. “Los niños están secuestrados. No pueden salir porque todo está lleno de caca”, sostuvo otra vecina.
También hubo denuncias por daños materiales. Un habitante contó que debió afrontar gastos superiores a los 1.000 euros luego de que los pavos reales destruyeran parte del techo de su casa y dañaran la chimenea metálica.
Los vecinos piden medidas urgentes
La situación también genera preocupación en el tránsito vehicular, ya que los animales suelen cruzar calles y rutas, aumentando el riesgo de accidentes. Frente a este escenario, algunos vecinos aseguran haber sufrido cuadros de estrés e insomnio, e incluso afirmaron haber recibido medicación para sobrellevar la situación.
Ante el crecimiento descontrolado de la población de aves, los habitantes de Punta Marina reclaman la intervención de las autoridades y proponen medidas como la captura, esterilización, colocación de chips identificatorios y traslado de parte de los animales a parques zoológicos.