Una pareja contrató a 3 albañiles para reformar una casona en Plozévet, Francia. Una pared de piedra cedió y en el hueco apareció una caja metálica. Dentro habían 239 monedas de oro acuñadas entre 1638 y 1692 brillaban tras siglos de encierro. Los trabajadores participaban en la restauración de una propiedad cuya parte más antigua se remonta al siglo XIII. Tras la localización de las piezas, los propietarios comunicaron el caso inmediatamente a las autoridades competentes para su registro oficial.
La reserva financiera de los reinados de Luis XIII y Luis XIV
El Servicio Regional de Arqueología Preventiva examinó el material para identificar los periodos de emisión y las oficinas responsables de la acuñación. Los investigadores analizaron a las diferentes familias que ocuparon la propiedad entre los siglos XIII y XVIII. La interpretación principal asocia las monedas a una reserva financiera mantenida por antiguos moradores, aunque la identidad exacta del responsable de ocultar el botín no pudo ser determinada.
El lote estaba compuesto por 23 monedas del reinado de Luis XIII y 216 acuñadas bajo el mandato de Luis XIV. Los tasadores identificaron que las piezas procedían de 19 ciudades francesas distintas, reflejando un sistema donde oficinas regionales realizaban la producción monetaria antes de la centralización definitiva del país. La moneda más reciente del conjunto data del año 1692.
¿Cuáles fueron las monedas más valiosas del tesoro?
Entre los ejemplares catalogados destacó un doble Luis de oro de 1646, producido en Dijon, que muestra el retrato de Luis XIV con una mecha larga. Otro hallazgo significativo fue un Luis de oro de 1640, acuñado en París, clasificado por la presencia de la llamada Cruz de los Templarios en una de sus caras. Estas piezas recibieron estimaciones iniciales muy inferiores al precio que finalmente alcanzaron en la puja pública.
El matrimonio decidió conservar cuatro monedas como recuerdo físico de la descubierta. Las 235 piezas restantes fueron encaminadas a la casa de subastas Ivoire Angers/Deloys. La sesión de venta duró aproximadamente cinco horas y recibió ofertas presenciales, telefónicas y por internet de compradores interesados en la numismática francesa de todo el mundo.
El impacto institucional y la distribución legal del beneficio
El resultado final de la subasta superó las expectativas iniciales de los tasadores, que habían calculado un valor conjunto de entre 250.000 y 300.000 euros. Las monedas se ofrecieron de forma individual y no como un lote cerrado, alcanzando un total de un millón de euros tras incluir las tasas y encargos correspondientes. El doble Luis de 1646 y el Luis de 1640 llegaron a los 56.120 euros cada uno.
La institución pública Monnaie de Paris intervino en el proceso adquiriendo 19 ejemplares para su colección nacional. Estas piezas se incorporaron al acervo de la institución dedicado a la preservación de objetos relacionados con la historia numismática de Francia. El resto de los lotes se distribuyó entre coleccionistas particulares que presentaron las mejores propuestas durante la sesión realizada en Angers.
El total recaudado no fue percibido íntegramente por los dueños del inmueble. La legislación vigente para descubrimientos fortuitos determinó que la mitad de la receta fuera para el matrimonio y la otra mitad para los tres trabajadores que localizaron los recipientes. Esta repartición de 500.000 euros para cada parte siguió la regla aplicable a profesionales contratados que hallan tesoros durante la ejecución de obras en una propiedad ajena.