16 de julio de 2025 - 22:35

Una misión de la NASA intentó desviar un asteroide y ahora cientos de rocas espaciales vuelan por el espacio

De acuerdo con lo informado por la agencia espacial, un error en una misión podría acarrear serias repercusiones tanto para la Tierra como para Marte.

Durante 2022 se llevó a cabo la misión DART, que consistió en el lanzamiento de una nave de prueba para desviar el asteroide Dimorphos que se dirigía de forma peligrosa a la Tierra. Sin embargo, el accionar podría haber generado un efecto secundario no previsto.

Según un informe publicado recientemente en The Planetary Science Journal, el choque de la nave contra el asteroide Dimorphos provocó la liberación de más de 100 rocas que ahora viajan por el espacio a una velocidad y dirección inesperadas.

La misión DART (Prueba de Redirección de Asteroides Doble) fue lanzada por la NASA con el objetivo de desviar la trayectoria de un asteroide. Viajando a una velocidad de más de 24.000 kilómetros por hora, la nave chocó contra el centro del asteroide de unos 160 metros de diámetro, ubicado a 11 millones de kilómetros de la Tierra.

Consecuencias tras el impacto contra el asteroide

Después del choque, las imágenes obtenidas por el satélite italiano LICIACube mostraron que al menos 104 fragmentos fueron expulsados del asteroide. Estos objetos, con dimensiones que oscilaban entre 20 centímetros y más de tres metros de ancho, fueron descritos como “rocas espaciales”.

Misión DART / NASA
La misión alteró la trayectoria de Dimorphos, pero también cambió por completo la forma del asteroide

La misión alteró la trayectoria de Dimorphos, pero también cambió por completo la forma del asteroide

Sorprendentemente, se desplazaban con hasta tres veces más impulso del que se había previsto, lo que genera nuevas dudas acerca de los principios físicos involucrados en este tipo de operaciones.

“El impulso adicional sugiere que hubo factores dinámicos desconocidos durante el impacto”, explicó Tony Farnham, astrónomo de la Universidad de Maryland y autor principal del estudio. “Esto cambia las reglas del juego. Si algún día necesitamos desviar un asteroide que amenaza a la Tierra, no podemos permitirnos pasar por alto estas variables”, argumentó sobre los conocimientos obtenidos a partir de este error.

Los científicos también observaron que los fragmentos no se dispersaron al azar, sino que se organizaron en dos grupos claramente diferenciados. “Es un patrón extraño, algo que no esperábamos. Hay un comportamiento subyacente que aún no comprendemos”, señaló Farnham.

Sin embargo, las inquietudes entre astrónomos y físicos no terminan allí. Las simulaciones basadas en los datos recopilados revelan que algunas de estas rocas podrían, en el futuro, chocar con otros cuerpos celestes.

Un estudio previo, divulgado en abril de 2024, ya había advertido que ciertos fragmentos podrían colisionar con Marte en unos 6000 años. Aunque este escenario no representa un riesgo para la Tierra, sí podría tener implicancias para eventuales asentamientos humanos en el planeta rojo, un objetivo que persiguen iniciativas como las encabezadas por Elon Musk.

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