16 de enero de 2026 - 23:20

Un pasajero hizo una "broma" de amenaza de bomba y provocó un aterrizaje de emergencia en Barcelona

El pasajero de un vuelo de Turkish Airlines cambió el nombre de su red inalámbrica a "Bomba a las 9:30" y se activó un protocolo de seguridad internacional.

Lo que comenzó como un vuelo rutinario desde Estambul hacia Barcelona se transformó este jueves en un incidente de seguridad de alto nivel luego de una insólita broma por parte de un pasajero.

Todo inicio mientras la aeronave sobrevolaba el Mediterráneo, se detectó una red Wi-Fi con el nombre "Bomba a las 9:30". Tras recibir la alerta, el comandante de la aeronave informó a los controladores aéreos, activando de inmediato los protocolos de emergencia.

Ante la amenaza, y con el permiso del Ministerio de Defensa, dos cazas franceses despegaron para escoltar al avión hasta su entrada en el espacio aéreo español, acompañándolo hasta su llegada al Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat. El avión aterrizó poco antes de las 11:00 de la mañana y fue desviado a una zona de seguridad aislada, lejos de las terminales operativas.

En tierra, un dispositivo liderado por la Guardia Civil, que incluyó la intervención de la unidad canina y dotaciones de bomberos, procedió a registrar exhaustivamente tanto la aeronave como el equipaje en bodega. Los 148 pasajeros y siete tripulantes fueron evacuados de manera controlada mientras se analizaban sus pertenencias una a una.

Falsa amenaza de bomba en un vuelo

Consecuencias de una falsa alarma

Tras las comprobaciones, las autoridades confirmaron que se trataba de una falsa alarma. Carlos García, experto de AESA, señaló que durante el incidente la tripulación actuó conforme al reglamento para mantener la calma y evitar el pánico entre los pasajeros, quienes en su mayoría no se percataron de la gravedad de la amenaza hasta el aterrizaje.

Aunque no se registraron heridos y la operativa del aeropuerto no sufrió alteraciones significativas, las consecuencias para el responsable podrían ser severas.

La Guardia Civil ha abierto una investigación inmediata para identificar al pasajero que renombró la red Wi-Fi y determinar si su acción constituye un delito bajo el código penal, lo que podría derivar en multas cuantiosas y responsabilidades legales.

El incidente concluyó alrededor de las tres de la tarde, cuando se levantó la alerta y los pasajeros pudieron finalmente recoger sus pertenencias y abandonar el aeropuerto.

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