3 de julio de 2026 - 14:00

Un país europeo gasta 3 millones de euros al año en pintar rayas en rutas que no tienen autos: el motivo sorprende

Islandia, las rutas, la seguridad vial y el clima extremo explican una inversión que a primera vista parece difícil de creer.

A simple vista resulta llamativo. Hay caminos donde durante varios kilómetros apenas circulan algunos vehículos al día y, aun así, las líneas blancas y amarillas se mantienen perfectamente visibles.

La explicación aparece cuando llega el invierno.

Por qué Islandia mantiene rutas casi vacías

Gran parte de la red vial atraviesa zonas con muy baja densidad poblacional.

Sin embargo, todas las rutas oficiales deben conservar la señalización horizontal en buenas condiciones como parte de los programas permanentes de mantenimiento.

La Administración de Carreteras de Islandia destina cada año importantes recursos a esas tareas porque las marcas sobre el asfalto cumplen una función esencial cuando el clima cambia drásticamente.

La nieve cambia completamente el escenario

Durante el invierno, las tormentas de nieve, la niebla y las largas horas de oscuridad reducen considerablemente la visibilidad.

En esas condiciones, las líneas pintadas sobre la calzada muchas veces se convierten en la única referencia que permite distinguir el recorrido de la ruta y mantenerse dentro del carril.

Sin esa señalización, conducir sería mucho más peligroso incluso con muy poco tránsito.

Por eso las autoridades consideran que el mantenimiento preventivo resulta mucho más económico que afrontar las consecuencias de accidentes graves.

Una inversión que prioriza la seguridad

Aunque el monto destinado al mantenimiento pueda parecer elevado, la lógica es diferente.

No se pinta pensando en la cantidad de autos que circulan, sino en garantizar que cualquier conductor encuentre referencias claras cuando las condiciones meteorológicas se vuelven extremas.

Un gasto que deja de parecer absurdo

Lo que inicialmente parece una inversión exagerada termina teniendo una explicación muy concreta. En Islandia, las rayas sobre el asfalto no solo ordenan el tránsito: ayudan a salvar vidas cuando la nieve cubre el paisaje y el camino prácticamente desaparece. A veces, una simple línea blanca puede convertirse en la diferencia entre llegar a destino o perder completamente la orientación.

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