Algo está cambiando en una región del planeta que se encuentra a miles de kilómetros, pero sus efectos ya se sienten mucho más lejos. Las aguas del Pacífico muestran señales que los especialistas siguen con atención y que están modificando algunos patrones atmosféricos en estos meses de invierno en Sudamérica y los próximos en otras partes del mundo.
El fenómeno de El Niño vuelve a ocupar el centro de las previsiones climáticas y varios modelos internacionales está apuntando hacia un escenario que podría ser especialmente intenso. Sin embargo, todavía existe una diferencia importante entre una tendencia climática y un pronóstico meteorológico concreto.
Qué está ocurriendo ahora en el océano Pacífico
El Niño aparece cuando se produce un calentamiento anormal de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental. En condiciones normales, los vientos alisios desplazan el agua cálida, en este caso, hacia el oeste, en dirección a Indonesia y Australia. Mientras tanto, frente a las costas de Sudamérica ascienden aguas más frías desde las profundidades del océano.
- Durante un episodio de El Niño, los vientos alisios se debilitan y parte de esa masa de agua cálida se desplaza hacia el este.
- Este cambio modifica la distribución de la temperatura del océano y también afecta la circulación de la atmósfera.
- La alteración puede desencadenar una cadena de consecuencias en diferentes regiones. Las zonas donde se concentran las lluvias pueden cambiar de ubicación, mientras que algunos territorios experimentan períodos más secos y otros reciben precipitaciones superiores a las habituales.
- El fenómeno también influye en la corriente en chorro, una franja de vientos intensos situada en niveles altos de la atmósfera. Su posición y fuerza pueden modificar la trayectoria de sistemas de bajas y altas presiones y, con ello, influir en el tiempo de distintas regiones.
Por qué El Niño podría modificar el clima hasta 2027
La atención de los meteorólogos está puesta ahora en la posible relación entre un episodio intenso de El Niño y el comportamiento de la circulación atmosférica durante el invierno del hemisferio norte. Uno de los elementos que se analiza es el vórtice polar, una extensa circulación de aire frío que se desarrolla alrededor del Ártico durante los meses invernales.
- Cuando el vórtice polar permanece fuerte y estable, el aire extremadamente frío tiende a quedar concentrado en las regiones polares. Pero cuando su estructura se debilita o se altera, pueden producirse desplazamientos de masas de aire frío hacia latitudes más bajas.
- Un calentamiento estratosférico repentino también puede desempeñar un papel importante en esta dinámica. Estos episodios pueden modificar temporalmente la circulación del vórtice polar y aumentar la posibilidad de cambios en los patrones atmosféricos.
- Sin embargo, existe un punto clave: las previsiones realizadas con varios meses de anticipación no permiten conocer con certeza cómo será el invierno en un país concreto. El Niño puede elevar determinadas probabilidades, pero no determina por sí solo el tiempo que hará durante toda una estación.
El antecedente del invierno de 2015/16 sirve como recordatorio. Aquel período llegó después de uno de los episodios de El Niño más intensos registrados, pero las condiciones invernales no respondieron exactamente a las expectativas iniciales en todas las regiones.
El regreso de El Niño se está convirtiendo en uno de los factores climáticos más importantes en estos meses y para el próximo invierno europeo, especialmente si el calentamiento del Pacífico alcanza una intensidad elevada.