Arqueólogos que exploran la formación Durupinar, una estructura geológica con forma de barco cerca del Monte Ararat, en Turquía, confirmaron una coincidencia histórica sorprendente. Un planisferio de 1587 ubica al Arca de Noé exactamente en este sitio, donde recientemente se hallaron fragmentos de cerámica que datan de hace 5.000 años.
El mapa en cuestión es el Planisferio creado por el cartógrafo italiano Urbano Monte. Esta obra monumental, compuesta por 60 hojas dibujadas a mano que forman un círculo de tres metros de diámetro, se custodia hoy en la Universidad de Stanford. El mapa no solo destaca por ser el más grande de su época, sino por situar la embarcación bíblica en el macizo de Ararat.
El mapa más grande del mundo y su vínculo con el Génesis
La relevancia de este documento histórico radica en su asombrosa precisión geográfica respecto a las creencias de la época y los hallazgos actuales. Mientras que muchas representaciones antiguas eran puramente simbólicas, el diseño de Monte coloca al Arca en una ubicación que coincide con el sitio de Durupinar. Esta formación es una anomalía geológica con la silueta y longitud exactas que se esperarían del navío descrito en el libro del Génesis.
El mecanismo que une al mapa con la realidad actual se basa en la cartografía comparada y la arqueología de campo. El investigador Jimmy Corsetti identificó que la ilustración de 1587 no es solo un adorno, sino que guarda una correspondencia física con el relieve turco. Este sitio, ubicado cerca de la frontera con Armenia, presenta una estructura que terminó en los "Montes de Ararat" tras el gran diluvio, tal como indica el texto bíblico.
Los hallazgos arqueológicos que refuerzan la teoría
La teoría cobró fuerza recientemente con el descubrimiento de restos materiales en la zona. Excavaciones en la provincia de Agri permitieron recuperar fragmentos de cerámica antigua durante la construcción de un camino cercano al sitio arqueológico. Según el profesor Faruk Kaya, de la Universidad Agri Ibrahim Cecen, estos restos demuestran actividad humana en la región en un periodo que coincide con las estimaciones tradicionales del diluvio.
Este cruce entre cartografía antigua y ciencia moderna sugiere que el relato contenido en la Biblia podría tener un anclaje físico verificable en el este de Turquía. Los arqueólogos continúan trabajando en la zona para desentrañar si el relieve de Durupinar es una formación natural o los restos erosionados de la embarcación.