Una forma de construir viviendas con más de seis siglos de historia llegó a la Argentina. En Costa Esmeralda, sobre la costa bonaerense, se levantó la primera casa local inspirada en un hanok tradicional de Corea del Sur, adaptado a los materiales, el clima y las comodidades actuales.
La propuesta no consiste en importar una vivienda prefabricada ni en aplicar un sistema industrial coreano a todas las construcciones. Es una reinterpretación arquitectónica desarrollada por Félix Raspall y Jennifer Lee, quienes combinaron conceptos ancestrales con tecnología contemporánea y soluciones propias del terreno costero.
Qué es un hanok y por qué vuelve a llamar la atención
El término hanok identifica a las viviendas tradicionales coreanas, especialmente asociadas con el período de la dinastía Joseon, que se extendió entre fines del siglo XIV y el siglo XIX.
Su diseño parte de una idea muy diferente a la de una casa aislada de su entorno. La orientación, el sol, el viento, la vegetación y la pendiente forman parte del proyecto desde el comienzo.
Uno de sus principios históricos es el baesanimsu, que propone ubicar la montaña detrás de la vivienda y el agua al frente. Más allá de su dimensión cultural, esa disposición busca proteger la casa, aprovechar la luz y establecer una relación directa con el paisaje.
Cómo es la primera casa hanok construida en la Argentina
La vivienda está ubicada entre pinos y médanos de Costa Esmeralda. Sus autores eligieron ese entorno porque encontraron semejanzas con ciertos paisajes coreanos y porque permitía mantener una conexión constante entre los ambientes interiores y la naturaleza.
La planta se organiza alrededor de un patio abierto llamado madang. Este espacio funciona como el corazón de la casa: distribuye las habitaciones, permite el ingreso de luz desde distintos ángulos y genera una transición entre el bosque y el interior.
El proyecto incluye dos dormitorios y una sala de té flexible. También incorpora techos inclinados y aleros amplios que ayudan a proteger las aberturas de la lluvia, moderan el ingreso directo del sol y crean sectores exteriores reparados.
Por qué la estructura está elevada sobre el terreno
La casa fue construida sobre una zona alta y parcialmente sobreelevada. Esta decisión reduce el contacto directo con la humedad del suelo y favorece la circulación de aire por debajo de algunos sectores.
Los pilotes y apoyos también permiten intervenir menos sobre un terreno de médanos, aunque la resistencia final siempre depende del cálculo estructural, los anclajes y el cumplimiento de las normas locales.
Por eso, describir a todos los hanok como “indestructibles” o automáticamente resistentes a cualquier sismo sería incorrecto. La arquitectura tradicional aporta estrategias, pero cada vivienda debe dimensionarse para el suelo, el viento, la lluvia y la actividad sísmica de su ubicación.
Madera, hormigón y materiales adaptados a la Argentina
Los hanok históricos utilizaban principalmente madera, piedra, tierra y papel. En Costa Esmeralda, los arquitectos conservaron la madera en pisos, revestimientos y divisiones, pero reemplazaron algunos materiales originales por opciones disponibles en el mercado argentino.
El hormigón, por ejemplo, ocupó parte del lugar que tradicionalmente podía corresponder a la piedra. La orientación norte ayuda a recibir luz natural, mientras que la vegetación preexistente fue integrada al proyecto en lugar de eliminarse para despejar completamente el lote.
La resistencia no surge de un único material. Depende de la combinación entre estructura, protección contra la humedad, aleros, aislación, mantenimiento y forma de relacionarse con el terreno.
La tecnología moderna que se incorporó a la vivienda
El hanok argentino no replica las condiciones domésticas de hace siglos. Para permitir un uso contemporáneo, se incorporaron:
- Ventanas de PVC con doble vidrio.
- Sistemas modernos de calefacción y refrigeración.
- Aislación térmica actual.
- Automatización de luces y climatización.
- Instalaciones adaptadas a una vivienda moderna.
- Protección frente a la humedad del ambiente costero.
Los hanok tradicionales utilizaban el ondol, un sistema de calefacción que distribuía calor debajo del piso. El proyecto argentino recupera la idea de confort desde la superficie inferior, pero la combina con equipos y controles actuales.