Un juez federal en San Francisco rechazó el intento de la aerolínea United Airlines de desestimar una demanda colectiva presentada por pasajeros afectados. Los demandantes alegan que la aerolínea cobró cargos adicionales por "asientos de ventana" situados junto a paredes lisas, sin acceso real a una vista exterior en aviones Boeing y Airbus.
La disputa legal centra su eje en la definición técnica y comercial de las categorías de asientos. Según los registros judiciales, United y Delta omitieron informar durante el proceso de reserva que ciertas ubicaciones en modelos específicos de aeronaves carecen de aberturas al exterior. Los pasajeros argumentan que esta falta de transparencia constituye un engaño publicitario deliberado.
¿Cómo defendió United Airlines la definición de "asiento de ventana"?
La aerolínea con sede en Chicago defendió su postura argumentando que la palabra "ventana" simplemente identifica la posición del asiento dentro de la configuración de la cabina, es decir, al lado del cuerpo principal del avión. Bajo esta lógica, United sostuvo que el nombre de la categoría no puede interpretarse razonablemente como una promesa de una vista exterior garantizada para el usuario.
El juez James Donato desestimó esta interpretación el pasado lunes, señalando que los propios términos de la aerolínea en pantallas de reserva y tarjetas de embarque prometían estas ubicaciones a quienes pagaban por ellas. La demanda colectiva busca ahora compensaciones millonarias para más de un millón de viajeros que citaron razones médicas y de bienestar personal para su elección de asiento.
Entre los motivos expuestos figuran la necesidad crítica de reducir la ansiedad, mitigar el mareo por movimiento o simplemente disfrutar del paisaje durante el trayecto aéreo. En respuesta al conflicto, la compañía informó que durante 2025 actualizó su sitio web y aplicación móvil para brindar detalles más precisos sobre las características de cada ubicación seleccionada por sus clientes.
¿Qué pasa ahora con la demanda contra United y Delta?
Sin embargo, la justicia permitió que el caso siga adelante tanto en San Francisco como en Brooklyn, donde la empresa Delta Air Lines también enfrenta cargos similares en una demanda paralela. Delta, por su parte, se encuentra trabajando actualmente para lograr que su propio proceso sea desestimado por las autoridades judiciales de Nueva York mientras las quejas se acumulan.
Carter Greenbaum, abogado representante de los demandantes, calificó la posición oficial de la empresa como contraria a las expectativas razonables de los consumidores comunes. Según la querella presentada, los pasajeros merecen un trato mejor que las "promesas vacías" y lo que denominan juegos de palabras por parte de las grandes aerolíneas internacionales.