Lo que debía ser el viaje de su vida para asistir al Mundial 2026 se convirtió en una angustiante búsqueda internacional que terminó de la manera más insólita posible.
Michael Hewitt, un fanático inglés de 65 años, estuvo desaparecido durante dos semanas tras perder su celular en una escala.
Lo que debía ser el viaje de su vida para asistir al Mundial 2026 se convirtió en una angustiante búsqueda internacional que terminó de la manera más insólita posible.
Michael Hewitt, un ciudadano británico de 65 años apodado "Little Mick", fue encontrado "sano y salvo" en Barcelona tras pasar diez días incomunicado, tiempo durante el cual su familia llegó a contactar a la Interpol y a la policía española.
El rastro de Hewitt, un fiel seguidor del Leeds United, se perdió el pasado 21 de junio. Según el itinerario previsto, el hombre debía hacer una escala en la capital catalana antes de volar hacia Boston, Estados Unidos, donde planeaba presenciar el encuentro entre las selecciones de Inglaterra y Ghana.
Sin embargo, tras esa escala, el contacto con sus allegados se cortó por completo, lo que encendió todas las alarmas en el Reino Unido.
La razón de su desaparición fue un incidente doméstico: Little Mick perdió su celular durante su estancia en Barcelona. Al no tener acceso a su dispositivo, el hincha perdió también sus billetes de avión electrónicos, lo que le impidió continuar su viaje hacia territorio estadounidense.
Aislado y sin recordar los números de teléfono de sus familiares de memoria, Hewitt tomó una decisión pragmática: quedarse en la ciudad. Al tener consigo su pasaporte y dinero, "no se le ocurrió ir a la embajada porque pensó que su familia no se preocuparía por él", relató su hermano Gary.
Sin acceso a internet ni redes sociales, Michael ignoraba que la policía de West Yorkshire incluso había registrado su piso en Leeds para buscar pistas sobre su paradero.
Mientras la Embajada Británica lograba localizar su hotel a través de los registros de su tarjeta de crédito, el azar jugó un papel clave en el reencuentro final. Un agente de policía inglés, que se encontraba de vacaciones en Barcelona, reconoció a Hewitt en un bar de la ciudad gracias a la camiseta del Leeds United que vestía.
Durante los días que duró su "desaparición", Little Mick se había dedicado a recorrer los bares locales para seguir las transmisiones de los partidos de la selección inglesa, totalmente ajeno al operativo internacional de búsqueda.
Tras confirmarse el hallazgo, su hermano Gary expresó el alivio de la familia en redes sociales: "Deseábamos desesperadamente un final vergonzosamente simple pero feliz para este horrible episodio, y ahora lo tenemos".
La historia de Little Mick quedará como una anécdota curiosa de este Mundial, recordándonos la vulnerabilidad de los viajeros en la era de la dependencia digital.