Tradición extrema en Escocia: construyen un barco vikingo durante un año y lo queman para unir a la comunidad
Mil antorchas y un navío en llamas. Descubrí el Up-Helly-Aa, el impactante festival de las islas Shetland que revive el mito de los drakkar y el camino al Valhalla.
Cada año, cuando el invierno muerde con fuerza en las islas Shetland, al norte de Escocia, el cielo se tiñe de un rojo profundo. Se trata del Up-Helly-Aa, el festival de fuego más grande de Europa, donde la comunidad sigue la tradición de su herencia nórdica en un despliegue visual que parece sacado de una película.
El corazón de esta celebración es el Guizer Jarl, el "Jefe Vikingo" que lidera a cientos de hombres vestidos con trajes de época meticulosamente diseñados. El evento no es solo una fiesta, sino un ritual sagrado que conecta el presente con las antiguas sagas de los guerreros del mar.
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Del trabajo de un año al fuego purificador: el secreto del drakkar
La preparación para este día es casi religiosa y toma meses de esfuerzo voluntario. Un equipo de carpinteros construye una galera vikinga de nueve metros de largo siguiendo planos históricos, cuidando cada detalle de la cabeza de dragón que corona la proa.
Al llegar la noche, el espectáculo se vuelve hipnótico. El Jarl Richard Moar, líder de la edición 2024, describe la sensación de estar rodeado por mil antorchas flameantes como una experiencia "única y desgarradora". La multitud avanza en procesión hasta que, al unísono, lanzan sus teas al interior del navío para verlo arder.
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Origen de Up-Helly-Aa y su simbología
Este sacrificio de fuego simboliza el funeral de un jefe vikingo, cuyo cuerpo era enviado al mar en su propio barco para que su alma alcanzara el Valhalla. El drakkar arde en el centro del pueblo, marcando el clímax de una jornada que termina en fiestas que duran hasta el amanecer.
Aunque hoy es una tradición consolidada, su forma actual nació a finales del siglo XIX como un renacimiento romántico de lo nórdico. La primera quema oficial ocurrió en 1889, reemplazando costumbres más peligrosas como arrastrar barriles de alquitrán encendidos por las calles.