La bandera de las Islas Malvinas que mostraron los jugadores de la Selección tras la victoria contra Inglaterra volvió a poner en el centro de la escena la disputa por la soberanía del archipiélago.
En un editorial, el diario británico sostuvo que "ninguno de los territorios de la era imperial británica tiene el derecho eterno de permanecer como están".
La bandera de las Islas Malvinas que mostraron los jugadores de la Selección tras la victoria contra Inglaterra volvió a poner en el centro de la escena la disputa por la soberanía del archipiélago.
Este viernes, el diario británico The Guardian publicó un editorial en el que instó al Reino Unido a reabrir las negociaciones con la Argentina y sostuvo que las islas "no pueden ser británicas para siempre".
El artículo, firmado por el periodista Simon Jenkins, plantea que mantener de manera indefinida la soberanía británica sobre las Malvinas resulta "insostenible" desde el punto de vista político y geopolítico.
Como ejemplo, el columnista comparó la situación con el reciente acuerdo alcanzado entre el Reino Unido y España sobre Gibraltar y se preguntó: "¿Será mucho esperar que una negociación similar surja producto de la semifinal?".
En el editorial, Jenkins cuestionó el costo económico que implica para el Reino Unido sostener la presencia militar en el archipiélago. "Ninguno de los territorios de la era imperial británica tiene el derecho eterno de permanecer como están, menos uno que le cuesta a los contribuyentes británicos más de 60 millones de libras esterlinas al año en defensa", afirmó.
El periodista también sostuvo que la firme postura británica sobre las islas está estrechamente vinculada al impacto político que la guerra de 1982 para la entonces primera ministra Margaret Thatcher.
Luego, recordó: "Lo que se olvida es que, antes de la guerra, los gobiernos británicos estaban negociando la transferencia de la soberanía de las islas con Argentina".
El artículo rememora además el acuerdo firmado en 1971, que permitía a los habitantes del archipiélago mantener vínculos comerciales y de transporte con el territorio continental argentino.
"La cuestión no radicaba en derechos históricos —un argumento eterno— sino en el sentido común geográfico. Para Gran Bretaña, era absurdo que un Estado europeo financiara una gran armada para defender territorios distantes y en disputa. Desesperado por ahorrar dinero, el gobierno ya se estaba retirando del Atlántico Sur. Las Malvinas quedaron expuestas e indefensas", sostuvo.
El editorial considera que la guerra interrumpió aquellas negociaciones, pero señala que el conflicto de 1982 no justifica que el Reino Unido haya descartado cualquier diálogo durante más de cuatro décadas.
"La realidad es que estas colonias, inevitablemente, tarde o temprano, se convertirán en parte de sus continentes. No pueden ser protegidas indefinidamente por un patrón europeo y los reclamos argentinos no se irán a ningún lado", expresó Jenkins.
Finalmente, el columnista sostuvo que el gobierno británico terminará retomando las conversaciones con la Argentina, aunque estimó que tanto el Ministerio de Asuntos Exteriores como el de Defensa "pospondrán el problema".
"Sería gratificante si la bandera de las Malvinas exhibida durante un partido de fútbol sacudiera a alguien para que pase a la acción", concluyó el editorial.