Tal como ocurrió en la previa del duelo por la Copa del Mundo de México 1986, los jugadores de la Selección Argentina eligieron no referirse a las Islas Malvinas antes de jugar con Inglaterra. Sin embargo, apenas terminó el partido, el recuerdo apareció de forma lógica.
El árbitro Ismail Elfath pitó el final, y el pueblo Albiceleste estalló en un solo grito de alegría. Los jugadores se tiraron al césped y dejaron brotar las lágrimas. Todo el nerviosismo y la presión de la previa ya era parte del pasado, dándole lugar a los festejos interminables entre el plantel y los hinchas de cara al arco de la gloria.
Las Islas Malvinas, presentes en el festejo de la Selección Argentina:
En ese momento, cuando la euforia estaba en su punto cúlmine, una bandera blanca improvisada con letras negras escritas a mano saltó desde las gradas al campo de juego del Mercedes Benz Stadium. La frase que contení lo decía todo: "Las Malvinas son Argentinas". El que la tomó y la extendió para que se vea correctamente fue Giovani Lo Celso, que la apoyó en el suelo con respeto y acompañamiento.
Cabe destacar que, en las últimas horas, la FIFA, Estados Unidos, y delegados de los países semifinalistas habían acordado la prohibición de llevar banderas, camisetas o cualquier objeto que contenga el dibujo de las islas Malvinas, o de cualquier aspecto geopolítico. “Al identificar que es un partido sensible se acordaron una serie de medidas que se van a implementar este miércoles", había confirmado la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva.
Sin embargo, el ingenio de los fanáticos argentinos logró superar la barrera impuesta por la organización. Así, el reclamo respecto a las Islas Malvinas se hizo presente en el duelo entre Argentina e Inglaterra, a pesar de los esfuerzos de las autoridades por evitarlo.