Un violento temporal de nieve y temperaturas bajo cero ha sumido a gran parte del continente europeo en una situación crítica este inicio de enero de 2026.
La ola de frío extremo y las nevadas históricas han paralizado los principales aeropuertos de Francia y Países Bajos, dejando a miles de viajeros varados.
Un violento temporal de nieve y temperaturas bajo cero ha sumido a gran parte del continente europeo en una situación crítica este inicio de enero de 2026.
Las condiciones meteorológicas extremas no solo han transformado el paisaje, sino que han cobrado la vida de al menos seis personas en accidentes relacionados con el clima: cinco fallecidos se registraron en Francia y una mujer perdió la vida en Bosnia debido a las inundaciones y nevadas en los Balcanes.
En Francia, la situación es particularmente alarmante. La región de Île-de-France, que rodea a París, y el suroeste del país reportaron víctimas mortales en las rutas debido al hielo. Las autoridades se vieron obligadas a cerrar seis aeropuertos en el norte y oeste, mientras que en la capital francesa se registraron más de 600 kilómetros de embotellamientos.
Para los habitantes de la calle, como el joven Boubacar Camara, la situación es una lucha por "asegurarse de no morir" ante un frío al que no están habituados.
Por su parte, el Aeropuerto Schiphol de Ámsterdam se convirtió en un refugio improvisado donde más de 1,000 viajeros pasaron la noche tras la cancelación de unos 400 vuelos. El sistema ferroviario neerlandés también colapsó debido a un fallo de software y a las vías congeladas, lo que llevó a la compañía nacional NS a pedir a los ciudadanos que viajen solo si es estrictamente necesario.
Gran Bretaña enfrentó temperaturas de hasta 12 grados bajo cero, lo que provocó el cierre de cientos de escuelas y la cancelación de eventos deportivos. En Escocia, la situación ha sido calificada como "crítica", al punto de solicitarse la movilización de las fuerzas armadas para ayudar en el despeje de nieve y suministro de bienes básicos.
Mientras tanto, en Italia, el temporal se manifestó de formas mixtas: mientras el norte celebraba la nieve en los Dolomitas, en Roma las lluvias constantes desbordaron el río Tíber, obligando a limitar el acceso a parques por riesgo de inundaciones y caída de árboles.
A pesar de la peligrosidad de las rutas, donde incluso los trenes de alta velocidad franceses debieron reducir su marcha, muchos turistas en París han visto el fenómeno como una oportunidad única. Esquiadores improvisados fueron vistos en la colina de Montmartre, y visitantes de todo el mundo inmortalizaron los monumentos cubiertos de blanco, calificando la escena como "realmente hermosa" a pesar de los inconvenientes logísticos.
La agencia Météo-France ha descrito este temporal como un fenómeno de una "amplitud rara" para el clima actual, advirtiendo que las condiciones gélidas persistirán en gran parte del norte y centro de Europa durante los próximos días.