El número de víctimas fatales por el accidente ferroviario de Adamuz, en la provincia de Córdoba, España, ascendió este jueves a 45 personas, luego de que los equipos de emergencia encontraran dos cuerpos más bajo uno de los trenes involucrados.
La Guardia Civil logró identificar a todos los fallecidos. La principal hipótesis del accidente.
El número de víctimas fatales por el accidente ferroviario de Adamuz, en la provincia de Córdoba, España, ascendió este jueves a 45 personas, luego de que los equipos de emergencia encontraran dos cuerpos más bajo uno de los trenes involucrados.
Según informó EFE, Ambos cadáveres fueron localizados debajo del tren Alvia, y corresponden a los dos últimos desaparecidos que restaban identificar, según las denuncias realizadas por sus familiares. Con este hallazgo, se completó la búsqueda de todas las personas reportadas como no localizadas tras el siniestro.
De los 43 fallecidos contabilizados previamente, el servicio de criminalística de la Guardia Civil logró identificar a todos. La mayoría fue reconocida mediante huellas dactilares y, de manera complementaria, 23 víctimas ya cuentan con identificación por ADN. Una de las personas fallecidas fue identificada exclusivamente a través de análisis genético, de acuerdo con el Centro Integrado de Datos.
Según el balance oficial, 39 víctimas viajaban en el Alvia que cubría la ruta Madrid–Huelva, mientras que seis se encontraban en el Iryo, que se dirigía desde Málaga a Madrid.
Los trabajos en la zona continúan por cuarto día consecutivo, mientras avanzan las pericias para determinar las causas del accidente. El ministro de Transportes de España, Óscar Puente, señaló que se intenta establecer "si había algo en la vía o si era la propia vía la que estaba empezando a romperse".
En ese sentido, el presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, Iñaki Barrón, indicó que la hipótesis más probable apunta a una rotura de carril o de una soldadura. Además, la investigación detectó muescas en las ruedas de los vagones previos al que descarriló, un dato que podría resultar clave.
Los audios de las comunicaciones ferroviarias también aportaron información relevante: el conductor del Iryo no habría sido consciente del impacto, mientras que desde el centro de control de Atocha intentaron comunicarse con el maquinista del Alvia, sin obtener respuesta. Finalmente, lograron contactar a la interventora, quien, en estado de shock, informó que tenía “sangre en la cabeza”.