España enfrenta esta semana su primera ola de calor del año con temperaturas que alcanzarán los 38 grados en el sur y el interior del país. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) prevé registros inusuales para el mes de mayo, concentrando los valores más altos en las comunidades de Andalucía y Extremadura.
Las regiones del interior y el sur se preparan para un ambiente térmico propio de los meses de julio o agosto. En la zona occidental de Andalucía, Córdoba espera 34 grados, mientras que Sevilla llegará a los 35 y Jerez de la Frontera a los 32. Extremadura sigue un patrón similar con 35 grados en Mérida y 32 en Cáceres. Estas cifras llegan inmediatamente después de uno de los inviernos más lluviosos registrados en los últimos 50 años.
El impacto del anticiclón en el interior peninsular
La llegada de un anticiclón es el motor principal de esta estabilidad atmosférica. Este fenómeno favorece cielos despejados y un aumento generalizado de las temperaturas en gran parte de la península y las Islas Baleares. En Castilla-La Mancha, el mercurio rozará los 33 grados en diversas áreas. A diferencia de semanas anteriores, el ascenso térmico se notará también durante las noches, especialmente en el sur y en la costa mediterránea, donde las mínimas se mantendrán significativamente altas.
El calor no es uniforme en todo el territorio. Mientras la costa mediterránea, incluyendo Valencia, espera alcanzar los 30 grados para el jueves, el litoral norte mantendrá valores más cercanos a la media estacional. San Sebastián, Oviedo y La Coruña verán temperaturas de entre 20 y 23 grados. Pese a la estabilidad general, la AEMET no descarta la posibilidad de que se produzcan chubascos y tormentas aisladas en el noreste de la península.
Mayo con clima de verano: el cambio de patrón estacional
La situación actual refleja un patrón más amplio de calentamiento global donde las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas. A medida que las emisiones globales continúan aumentando, estos fenómenos meteorológicos extremos alteran sus calendarios tradicionales. En este caso, el primer gran pico térmico del año ocurre a mediados de mayo, anticipando la temporada estival varias semanas en las provincias más afectadas.