20 de mayo de 2026 - 11:50

Una carretera con luz roja para romper un "muro invisible": el objetivo es devolverle el cielo nocturno a los murciélagos

La luz blanca de las farolas actúa como un muro para los murciélagos, fragmentando su hábitat sin que los conductores noten el impacto ambiental tras el parabrisas.

Los conductores que ingresan a Gladsaxe, a las afueras de Copenhague, se encuentran con un tramo de la carretera Frederiksborgvej sumergido en una luz roja intensa. No se trata de un espectáculo visual, sino de una intervención técnica diseñada para eliminar las barreras artificiales que la iluminación urbana blanca impone a las poblaciones locales de murciélagos.

La intervención cubre un segmento de aproximadamente 600 metros donde el entorno urbano se encuentra con zonas de vegetación densa. En este punto, se han instalado 30 bolardos de un metro de altura, distribuidos cada 30 metros para crear charcos de luz roja alternados con espacios oscuros. Esta disposición estratégica permite que la fauna nocturna se desplace sin quedar totalmente expuesta.

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Por qué la luz blanca bloquea el vuelo de los murciélagos

La contaminación lumínica funciona como una barrera física para los cazadores nocturnos. Los murciélagos dependen de rutas oscuras entre sus lugares de descanso y alimentación; sin embargo, las luces LED blancas tradicionales actúan como paredes que fragmentan su territorio. En esta zona de Dinamarca se han registrado siete especies de murciélagos que, aunque no están en peligro de extinción, son vulnerables a la interrupción de sus corredores de vuelo por las carreteras iluminadas.

La elección del color responde a la longitud de onda de la luz. Las luces blancas suelen ser ricas en tonos azules que se dispersan más y recorren mayores distancias. En contraste, experimentos realizados por el Instituto de Ecología de los Países Bajos confirmaron que los murciélagos mantienen el mismo nivel de actividad en la luz roja que en la oscuridad total, a diferencia de lo que ocurre con las luces blancas o verdes, que reducen su movilidad.

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Cómo la luz roja protege el ecosistema nocturno

Además del comportamiento de los mamíferos voladores, el sistema afecta a la base de su cadena alimenticia. La luz blanca atrae masivamente a los insectos, alterando el equilibrio del ecosistema nocturno, mientras que la luz roja tiende a atraer a muchos menos, manteniendo el entorno en un estado más cercano a lo natural. El diseñador Philip Jelvard señala que el color rojo también funciona como una señal para los humanos sobre la importancia de proteger estas áreas.

Esta transformación es parte de un plan más amplio en Gladsaxe que incluye la actualización de 5.000 luminarias para mejorar la eficiencia energética. El proyecto se integra en el programa europeo Lighting Metropolis – Green Mobility, buscando ahorros de al menos 7,2 millones de kilovatios-hora. Ante el crecimiento de la población urbana mundial, las ciudades buscan reducir el impacto de sus infraestructuras en la biodiversidad sin comprometer la seguridad vial.

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