Mayo de 2026 comenzó con tormentas violentas y retornos de frío que marcaron las primeras dos semanas. Sin embargo, los modelos de cálculo del ECMWF confirmaron una ruptura total del patrón meteorológico a partir del 20 de mayo, cuando las temperaturas iniciarán una escalada rápida hacia el umbral de los 30 grados.
La atmósfera sobre el Mediterráneo central y occidental registró un cambio de esquema circulatorio. Un promontorio anticiclónico se extendió desde el oeste, impulsado por corrientes de aire de matriz subtropical que subieron desde África hacia la Península Ibérica y el sur de Francia. Este fenómeno inyectó aire cálido en niveles altos, provocando un aumento térmico progresivo en las capas bajas por efecto de la subsidencia.
El despliegue de calor sobre la Península
El régimen de alta presión ocupó un espacio extenso que borró las características típicas de la primavera para imponer condiciones veraniegas. Aunque el inicio del mes sorprendió por su inestabilidad, la transición hacia el calor intenso se volvió inevitable tras la pulsación del anticiclón subtropical prevista para la semana del 25 al 31 de mayo. El centro de pronósticos GFS interpretó estos movimientos como el preámbulo de una fase estacional más agresiva.
Históricamente, las temporadas estivales mediterráneas transcurrían bajo la influencia del Anticiclón de las Azores, que garantizaba periodos agradables intercalados con calor moderado. Sin embargo, los datos actuales mostraron que esta figura atmosférica fue desbancada por el Anticiclón Africano. La subida de la Célula de Hadley (un mecanismo clave para el transporte meridional de calor) hacia el norte creó las condiciones para que las olas de calor sean ahora más intensas y prolongadas.
No habrá forma de resistirlo expertos advierten que las olas de calor que vienen serán cada vez peores (1)
Los modelos matemáticos reforzaron la previsión de un incremento térmico que podría superar los 30 grados en varias regiones. Solo se registraron interferencias marginales de aire fresco en las zonas de los Apeninos, donde se mantuvo cierta inestabilidad diurna. Para finales de mayo y principios de junio, las simulaciones de los centros meteorológicos mundiales indicaron una mayor injerencia del aire africano, consolidando el dominio del anticiclón sobre el territorio italiano. Las fases climáticas agradables, que antes eran frecuentes, pasaron a ser consideradas una excepción dentro del nuevo panorama climático.