7 de julio de 2026 - 16:50

Se mudó de una casa a un departamento, su perra cayó en una profunda tristeza y una decisión lo cambió todo

Un perro de cinco años que dejó de comer por el encierro en un edificio volvió a jugar apenas vio a una cachorra Shih Tzu protegida dentro de un corral.

Lupe, un perro de cinco años, pasó meses sumido en una profunda tristeza tras mudarse de una casa con jardín a un departamento en Praia Grande, Brasil. La pérdida de su espacio y las horas de soledad lo volvieron apático, hasta que su familia decidió introducir una nueva compañera para intentar revertir su estado.

Lupe vivía en una casa con un amplio jardín donde se movía libremente durante gran parte de sus jornadas. Sin embargo, la mudanza forzada a un departamento en un complejo residencial modificó radicalmente su rutina diaria y su estado de ánimo. Con el paso de los meses, sus dueños notaron que el animal perdía interés por las caminatas, los juegos y las interacciones habituales.

¿Por qué la mudanza afectó tanto a Lupe?

Eduarda Bulhões, su propietaria, relató la situación en un video de TikTok: «Mi perro vivía solo con una mirada triste y ya no jugaba».

Ante la persistente falta de apetito y la letargia que mostraba el animal, la familia decidió introducir a Lunna, una cachorra Shih Tzu llena de energía y curiosidad. El primer encuentro se organizó con extrema prudencia debido a la notable diferencia de tamaño entre los dos animales. Bulhões admitió sus dudas iniciales sobre la seguridad de la pequeña: «Tenía miedo de que pudiera lastimarla, porque él es mucho más grande que ella».

El encuentro con Lunna que cambió todo

No obstante, las preocupaciones desaparecieron al instante. Al ver a la nueva integrante del hogar, Lupe comenzó a mover la cola con entusiasmo y a correr alrededor del recinto donde Lunna permanecía protegida. Este contacto social inmediato actuó como un detonante para que el animal recuperara comportamientos que parecían haber desaparecido por completo tras el cambio de domicilio.

En los días posteriores, la mejora fue constante y evidente. Lupe volvió a comer con apetito, retomó sus rutinas de juego y volvió a buscar activamente el contacto físico con sus dueños. Los expertos indican que factores como los traslados y el aislamiento social contribuyen a estados depresivos en los perros, quienes, al ser animales sociales, dependen de estímulos positivos, ejercicio y compañía frecuente para mantener su equilibrio mental.

Antes de diagnosticar una depresión, los especialistas recomiendan realizar una evaluación veterinaria completa para descartar patologías físicas, dolores crónicos o problemas de salud que provoquen síntomas similares de apatía. En casos vinculados a cambios ambientales, el aumento de la atención y la creación de nuevas oportunidades de socialización suelen ser las herramientas más eficaces para la recuperación del bienestar animal.

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